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CLARIVIDENCIA...Clairvoyance

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  • juan marin alcaraz
      CLARIVIDENCIA La palabra clarividencia significa visión clara o la habilidad para ver en los mundos invisibles. Es una facultad latente en todos y
    Message 1 of 1 , Oct 12, 2011
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      CLARIVIDENCIA

      La palabra clarividencia significa "visión clara" o la habilidad para ver en los mundos invisibles. Es

      una facultad latente en todos y eventualmente será poseída por todo ser humano en el transcurso de su

      desenvolvimiento espiritual. Desarrollando esta vista espiritual uno puede investigar para uno mismo

      materias tales como el estado del espíritu humano antes del nacimiento, después de la muerte y la

      vida en los mundos invisibles.

      Aunque esta facultad permanece latente en cada uno de nosotros, es requerido gran esfuerzo para

      desarrollarla positivamente. Muchos pagarían un alto precio por este poder si pudiera ser comprado,

      mas sin embargo muy pocos están dispuestos a vivir la vida que se requiere para despertarlo. Ese

      despertar surge únicamente a través de un esfuerzo paciente y persistente. No hay carretera ancha

      para adquirir este poder.

      Hay dos tipos de clarividencia. La positiva, clarividencia voluntaria es aquella en la que el

      individuo está capacitado a voluntad para ver a investigar los mundos internos, siendo dueño de si

      mismo y de lo que hace. Este tipo de clarividencia es desarrollada a través de una vida pura y de

      servicio y el individuo debe ser entrenado cuidadosamente en su uso para su mayor efectividad y

      utilidad. La negativa, clarividencia involuntaria existe cuando la visión de los mundos internos le es

      presentada al individuo enteramente independiente a su voluntad; el solo ve lo que le es dado ver, sin

      haber control de la visión. Este tipo de clarividencia es peligrosa quedando el individuo abierto a la

      posesión de entidades desencarnadas, que si se les permite ir mas allá de lo debido, existe la

      posibilidad de que su vida en este mundo y la próxima no será literalmente la suya propia.

      Existen en el cerebro dos pequeños órganos llamados el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Es

      muy poco lo que la ciencia médica sabe sobre estas y le llaman a la glándula pineal "el tercer ojo

      atrofiado", pero ni esta ni tampoco el cuerpo pituitario se están atrofiando. Esto deja perplejos a los

      científicos porque la naturaleza no retiene nada inservible. Por todo el cuerpo encontramos órganos

      que se están atrofiando o en desarrollo.

      El cuerpo pituitario y la glándula pineal pertenecen aún a otro tipo de órganos sin embargo, en el

      estado actual ni están en degeneración ni evolucionando, solo dormitando. En el lejano pasado, cuando

      el hombre estaba en conexión con los mundos internos, estos órganos eran su medio de percepción, y

      ellos estarán otra vez sirviendo a ese propósito al debido tiempo. Estaban conectados al sistema

      nervioso simpático o involuntario. En los tiempos iniciales (durante el período lunar y la parte final de

      la época lemúrica y al principio de la época atlante) el hombre veía en los mundos internos; los cuadros

      se presentaban del todo independientemente de su voluntad. Los centros sensoriales del cuerpo de

      deseos giraban alrededor contrarios al reloj, como lo hacen los centros de los "médium". Hasta estos

      días en casi todas las personas estos centros se encuentran inactivos pero un buen desarrollo los

      pondría a girar como el reloj. Esta es la dificultad principal en el desarrollo de la clarividencia positiva.

      El desarrollo de la clarividencia negativa o mediumnidad es más fácil porque es meramente el

      revivir de la función, como el espejo, que poseyó el hombre en el lejano pasado, en la que

      involuntariamente los mundos externos les eran reflejados. Esta facultad fue luego retenida por casta.

      En los médium del presente esta facultad es intermitente lo que explica por qué a veces ellos "ven" y

      otras veces fallan al hacerlo sin explicación aparente.

      En el cuerpo de deseos de un clarividente voluntario propiamente entrenado, las corrientes de

      deseos giran como el reloj brillando con esplendor sorprendente, sobrepasando la luminosidad del

      cuerpo de deseos ordinario. Los centros de percepción del cuerpo de deseos alrededor del cual estas

      corrientes giran, brindan al clarividente voluntario el modo de percepción de las cosas en el mundo de

      deseos y la ve e investiga a su voluntad. Las personas cuyos centros giran contrario a la dirección de

      reloj son como un espejo, reflejando solo lo que pasa al frente de el. Estas personas son incapaces de

      obtener por sí mismos alguna información.

      Esta es una de las diferencias fundamentales entre un médium y un clarividente propiamente

      entrenado. Es imposible para muchos distinguir entre ambas, mas sin embargo existe una regla infalible

      que puede ser seguida por cualquiera: ningún clarividente genuinamente entrenado ejercitará su

      facultad por dinero o su equivalente ni la usará para gratificar su curiosidad; la usará solamente para

      ayudar a la humanidad.

      El gran peligro a la sociedad que podría resultar del uso indiscriminado por un individuo indigno

      del poder de la clarividencia voluntaria para investigar y "ver" a voluntad, puede entenderse

      fácilmente. El podría leer los pensamientos mas secretos. Por lo tanto el aspirante a la verdadera

      visión espiritual debe antes que nada dar prueba de su sinceridad. El iniciado está atado al más

      solemne voto de que no usará este poder para servir sus intereses personales en el más mínimo grado.

      La clarividencia entrenada es la clase usada para la investigación de estas verdades ocultas y es la

      única de utilidad para ese propósito. Por lo tanto el aspirante debe sentir, no el deseo de gratificar su

      curiosidad, sino el sagrado y desinteresado deseo de servicio a la humanidad. Hasta que no exista ese

      deseo no habrá ningún progreso en el logro de la clarividencia positiva.

      Para obtener contacto con los planos internos es necesario establecer la conexión de la glándula

      pineal y el cuerpo pituitario con el sistema nervioso cerebro-espinal y reactivar el cuerpo pituitario y la

      glándula pineal. Cuando eso se cumpla en el hombre, poseerá de nuevo la facultad de la percepción en

      los mundos superiores pero en mayor escala que lo que

       fue en el pasado porque estará en conexión con

      el sistema nervioso voluntario y bajo el control de su voluntad. A través de esta facultad de percepción

      todas las avenidas del conocimiento le serán abiertas teniendo en su servicio el modo de adquirir

      información comparada con que todos los otros métodos de investigación son juego de niños.

      El despertar de estos órganos es llevado a cabo por entrenamiento esotérico como sigue: en la

      mayoría de la gente, la mayor parte de la fuerza sexual que legítimamente puede ser usada a través de

      los órganos generadores es gastada para la gratificación de sus sentidos. Cuando el aspirante a la vida

      superior comienza a refrenar esos excesos y a dedicar su atención a pensamientos y esfuerzos

      espirituales, la fuerza sexual no utilizada comienza a ascender subiendo en volumen cada vez mayor

      atravesando el corazón y la laringe o la espina dorsal y la laringe o ambos, y luego pasando

      directamente entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal hacia el punto de la raíz de la nariz donde

      el espíritu tiene su asiento. Estas corrientes, no importa cuan grandes sean, deben ser cultivadas en

      gran extensión antes de que el verdadero entrenamiento esotérico pueda comenzar. Este no es

      solamente un paso necesario sino un prerrequisito para un buen trabajo consciente en los mundos

      internos. Una vida moral dedicada a pensamientos espirituales debe ser vivida por el aspirante por

      cierto tiempo antes de ser posible comenzar el trabajo que le dará el principio del conocimiento del

      dominio suprafísico y le permita llegar a ser, en el sentido más cierto, un ayudante de la humanidad.

      Cuando el candidato ha vivido ese tipo de vida por un tiempo suficiente como para establecer la

      corriente de fuerza espiritual y es encontrado merecedor y califica para recibir las instrucciones

      esotéricas, le es enseñada cierta clase de ejercicios para poner el cuerpo pituitario en vibración. Esa

      vibración hace que el cuerpo pituitario choque sobre la línea de fuerza mas cercana y la desvíe

      suavemente, la que a su vez choca sobre la línea próxima a ella y así el proceso continua hasta que la

      fuerza de la vibración ha sido consumida.

      Cuando las líneas de fuerza han sido desviadas lo suficiente como para alcanzar la glándula pineal,

      el objeto se ha completado: en la distancia entre ambos órganos se ha hecho un puente. Este es el

      puente entre el mundo de los sentidos y el mundo del deseo. Entonces es cuando verdaderamente el

      hombre se convierte en clarividente, capaz de dirigir su mirada hacia donde desee. Los objetos sólidos

      se ven por dentro y por fuera. Solidez y espacio, mientras los obstáculos para la observación han

      cesado de existir.

      Aun no es un clarividente entrenado pero si un clarividente voluntario. La suya es una facultad

      muy diferente a la que posee el médium. La persona en la cual se ha construido este puente, esta

      siempre en seguro contacto con los mundos internos y la conexión es hecha y rota por su propia

      voluntad. Por grados, el observador aprende a controlar la vibración del cuerpo pituitario de manera

      que le permite hacer contacto con cualquiera de las regiones de los mundos internos que el desee

      visitar. La facultad está completamente bajo el control de su voluntad. No es necesario para el entrar

      en trance o hacer cualquier cosa anormal para levantar su conciencia hasta el mundo del deseo El

      simplemente desea ver y ve.

      Habiendo logrado esta facultad, sin embargo el neófito debe aprender como interpretar lo que ve

      en el inundo del deseo. Muchos creen que al llegar a ser un clarividente toda la verdad estará a su

      alcance y que al "ver" puede "conocer todo lo relacionado" con los mundos superiores. Esto un grave

      error. Sabemos que aquellos de nosotros que hemos sido

       capaces de ver cosas físicas alrededor nuestro

      en el mundo físico durante toda nuestra vida, estamos lejos de tener un conocimiento universal de

      ellas. Se requiere mucho estudio y aplicación para conocer siquiera una mínima parte de las cosas

      físicas que manejamos a diario.

      En el mundo físico los objetos son densos, sólidos, y no cambian en un abrir y cerrar de ojos. En el

      mundo del deseo estos cambian de la manera mas errática. Esta es la fuente de una confusión sin fin

      para el clarividente involuntario y aún para el neófito que entre bajo la dirección de un maestro. Las

      enseñanzas que el neófito recibe, pronto lo llevarán a un punto donde el pueda percibir la vida que

      causa los cambios en la forma, y conociéndole por lo que son, a pesar de todos los posibles cambios.

      Por eso los clarividentes deben ser entrenados antes de que sus observaciones sean de algún valor

      verdadero y mientras mas eficientes se conviertan, mas modestos serán para decir lo que vean; y

      mientras mas difieran de la versión de los otros, conocerán cuan mucho les falta por aprender,

      realizando lo poco que un simple investigador puede abarcar de todos los detalles incidentales a sus

      investigaciones.

      Esto también cuenta para las versiones variadas sobre los mundos superiores que son para la gente

      superficial un argumento en contra de la existencia de esos mundos. Ellos argumentan que si esos

      mundos existen, los investigadores tienen necesariamente que hacer descripciones idénticas. Pero así

      como en el mundo físico, si veinte personas hacen descripciones de una ciudad, se originarían veinte

      versiones diferentes, teniendo cada una su propia peculiaridad de mirar las cosas, y pueden describir lo

      que ven únicamente desde su punto de vista. Sus relatos pueden diferir de uno a otro aunque todos

      pueden ser igualmente confiables desde el punto de vista de cada observador.

      Además hay otra distinción importante que hacer. El poder que le permite a uno percibir los

      objetos de un mundo, no es idéntico al poder que se da para entrar y funcionar en el. El clarividente

      voluntario, aunque puede haber recibido algún entrenamiento, y puede distinguir lo real de lo falso, en

      el mundo del deseo, está prácticamente en la misma relación como el prisionero detrás de las rejas

      mirando el mundo exterior, que solo lo ve sin poder funcionar en el. Luego, a su debido tiempo, le

      serán dados al aspirante los ejercicios necesarios para proveerle un vehículo en el cual pueda funcionar

      en los mundos internos de una manera perfecta de conciencia propia.

      La facultad de clarividencia indica una floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo de deseos.

      Durante las épocas de la historia de nuestra tierra, en la que todos los hombres eran clarividentes

      involuntarios, esta floja conexión era la que los hacía así. Desde esa época el cuerpo vital se ha ido

      uniendo más firmemente con el cuerpo denso en la mayoría de la gente, pero en los más sensitivos está

      flojo. Esta flojedad es la que hace la diferencia entre el hombre psíquico y el hombre ordinario, que

      está inconsciente de todos menos del contacto de las

      vibraciones de sus cinco sentidos. Todos los seres

      humanos tienen que pasar por este período de estrecha conexión de los vehículos y experimentar las

      limitaciones consecuentes de la conciencia.

      Hay dos clases de sensitivos; los que no han entrado totalmente en la materia (como las razas

      menos desarrolladas y aquellos que han practicado la

      endogamia) y los que están en la vanguardia de la

      evolución. Los últimos están emergiendo de la materialidad extrema y están divididos en dos clases:

      voluntarios e involuntarios.

      Cuando la conexión entre el cuerpo denso y el cuerpo vital está un tanto floja, el individuo puede

      ser un sensitivo a las vibraciones espirituales y si es positivo podrá por su propia voluntad desarrollar

      sus facultades espirituales, vivir una vida espiritual y a su tiempo recibir las enseñanzas necesarias para

      convertirse en un clarividente entrenado, y dueño de su facultad en todo momento, libre de ejercerla

      cuando quiera y desee.

      Si una persona tiene esta suave flojedad entre el cuerpo denso y el cuerpo vital y es de un

      temperamento negativo, está expuesto a ser presa de los espíritus desencarnados como el médium.

      Cuando la conexión entre el cuerpo físico y el vital está muy floja, de manera que pueda ser

      removida, y el hombre es positivo, puede convertirse en un auxiliar invisible capaz de tomar los dos

      éteres superiores de su cuerpo denso a voluntad y usarlos como vehículos para la percepción de

      sentidos y memoria. Entonces funcionará conscientemente en el mundo espiritual trayendo una

      recolección de todas las cosas que hizo allí de manera que al dejar su cuerpo en las noches, comienza

      su trabajo en los mundos invisibles de una manera

       totalmente consciente como lo hacemos al despertar

      y llevar a cabo nuestras tareas mundanas.

      Cuando una persona tiene esta floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo denso y es una

      persona de temperamento negativo, las entidades errabundas que están buscando manifestarse aquí,

      pueden retirar su cuerpo vital a través del vaso y temporalmente usar el éter de que está compuesto

      para materializar formas espirituales y luego regresan el éter al médium cuando la sesión termina.

      Como el cuerpo vital es el vehículo a través del cual se especializan las corrientes solares que nos

      dan vitalidad, el cuerpo del médium al momento de materialización, algunas veces se encoge a la

      mitad de su tamaño normal porque ha sido privado del principio vitalizante. Su carne se hace blanda y

      la chispa de la vida arde muy débil. Al terminar la sesión el médium es despertado a su conciencia

      normal y experimenta una terrible sensación de cansancio.

      El gran peligro a la mediumnidad ha sido tratado en detalle en otros escritos rosacruces. Basta

      decir que es extremadamente dañino para cualquier individuo permitir convertirse tan negativo que sus

      vehículos y facultades puedan ser tomadas por entidades desencarnadas que es lo que ocurre cuando

      un médium está "trabajando". La entidad puede ejercer su control sobre el individuo hasta el punto

      donde el individuo no tenga otra alternativa que vivir solo la vida que disponga tal entidad. Este

      control puede continuar durante la vida del individuo hasta después de la muerte, cuando su cuerpo de

      deseos puede ser expropiado por la entidad, es extremadamente difícil zafarse de estas entidades una

      vez que esto ha ocurrido.

      En adición a estos varios tipos de clarividencia, todos los niños son clarividentes por lo menos

      durante su primer año de vida. El tiempo que dure su facultad depende de su espiritualidad y también

      del ambiente, porque muchos niños comunican todo lo que ven a los mayores y su facultad de

      clarividencia es afectada por su actitud. Frecuentemente los niños son ridiculizados por decir cosas que

      los mayores creen son el resultado de su "imaginación" y pronto aprenden a callarse las escenas que

      engendran tal ridículo o al menos las reservan para sí.

      Así vemos que ambas clarividencias existen (positivas y negativas) y que solo a través de la

      positiva el individuo puede correctamente ver e investigar en los mundos internos y alcanzar el sendero

      de la evolución. La negativa no puede ser contada como una herramienta confiable de investigación, a

      menudo causa situaciones altamente desagradables con control personal de origen exterior causando

      por lo menos una regresión en la evolución entre la gente del mundo occidental en el individuo en

      cuestión.

       

      Clairvoyance

       


         The word "clairvoyance" means "clear-sighted," or the ability to see in the invisible

      (to physical vision) worlds. It is a faculty latent in all and will eventually be possessed by every

       human being in the course of his or her spiritual unfoldment. Having acquired this spiritual

       sight, one may then investigate for himself or herself such matters as the state of the

      human Spirit before birth and after death, and life in the invisible worlds.

         Although each of us inherently has this faculty, a persistent effort is required to unfold

      it in a positive manner, and this seems to be a powerful deterrent. If it could be bought,

       many people would pay a high price for it. Few people, however, seem willing to live the

       life that is required to awaken it. That awakening comes only by patient, persistent effort.

       It cannot be purchased: there is no royal road to its acquisition.


      Two Types of Clairvoyance

         There are two types of clairvoyance. Positive, voluntary clairvoyance is that in

      which the individual is able, at will, to see in and investigate the inner worlds, and is the

       master of himself and what he is doing. This type of clairvoyance is developed through

       pure, helpful living, and the individual must be carefully trained in its use, in order that

      it may be completely effective and useful. Negative, involuntary clairvoyance exists

      when the sights of the inner worlds are presented to an individual quite independently

       of his will; he sees what is given him to see and can in no way control this sight.

      This type of clairvoyance is dangerous, laying the individual open to possession by

      discarnate entities and, if permitted to go far enough, presenting the possibility that his or

      her life, in this world and the next, will quite literally not be his or her own.

         In the brain are two small organs called the pituitary body and the pineal gland. Medical

      science knows but little about them, and calls the pineal gland "the atrophied third eye,"

       yet neither it nor the pituitary body is atrophying. This is very perplexing to scientists for

      Nature retains nothing useless. All over the body we find organs

       which are either atrophying or developing.

         The pituitary body and the pineal gland belong to still another class of organs, however,

       which at the present time are neither evolving nor degenerating, but are dormant.

      In the far past, when man was in touch with the inner worlds, these organs were his

       means of ingress thereto, and they will again serve that purpose at a later stage. They

       were connected with the involuntary or sympathetic nervous system. In earlier times

      (during the Moon Period and the latter part of the Lemurian and early Atlantean Epochs)

      man saw the inner worlds; pictures presented themselves quite independently of his will.

       The sense centers of his desire body were spinning around counterclockwise (following

      negatively the motion of the Earth, which revolves on its axis in that direction) as the sense

       centers of "mediums" do to this day. In most people these sense centers are inactive,

       but true development will set them spinning clockwise. That is the difficult feature in the

       development of positive clairvoyance.


      Desire Body Currents

         The development of negative clairvoyance, or mediumship, is much easier, because

       it is merely a revival of the mirror-like function possessed by man in the far past, by

       which the outside world was involuntarily reflected in him. This function was afterward

      retained by inbreeding. With present-day mediums this power is intermittent, which

       explains why they can sometimes "see" and at other times, for no apparent reason, fail utterly to do so.

         In the desire body of the properly trained voluntary clairvoyant, the desire currents

       turn clockwise, glowing with exceeding splendor, far surpassing the brilliant luminosity

       of the ordinary desire body. The centers of perception in the desire body around

      which these currents swirl furnish the voluntary clairvoyant with the means of

      perception of things in the Desire World, and he or she sees and investigates at will.

       The person whose centers turn counter-clockwise is like a mirror, reflecting only

      what passes before it. Such a person is incapable of reaching out for information.

         This one of the fundamental differences between a medium and a properly trained

      clairvoyant. It is impossible for most people to distinguish between the two; yet there

       is one infallible rule that can be followed by anyone: No genuine developed seer will

      ever exercise this faculty for money or its equivalent; nor will he or she use it to

       gratify curiosity, but only TO HELP HUMANITY.

         The great danger to society which would result from the indiscriminate use by an

       unworthy individual of the voluntary clairvoyant's power to investigate and "see" at

       will can easily be understood. He or she would be able to read the most secret thought.

      Therefore, the aspirant to the true spiritual sight and insight must first of all give proof

       of unselfishness. The initiate is bound by the most solemn vows never to use this power

       to serve his or her individual interest in the slightest degree.

         Trained clairvoyance is the kind used for investigating occult facts, and it is the only

      kind that is of any use for that purpose. Therefore the aspirant must feel, not a wish

       to gratify an idle curiosity, but a holy and unselfish desire to help humanity. Until such

       a desire exists, no progress can be made in the attainment of positive clairvoyance.


      Pituitary Body and Pineal Gland

         To regain contact with the inner worlds, it is necessary to establish the connection

       of the pineal gland and the pituitary body with the cerebrospinal nervous system, and

      to reawaken the pituitary body and the pineal gland. When that is accomplished, man

      will again possess the faculty of perception in the higher worlds, but on a grander scale

       than it was in the distant past, because it will be in connection with the voluntary nervous

       system and therefore under the control of his will. Through this inner perceptive faculty

       all avenues of knowledge will be opened to him and he or she will have at his or her

      service a means of acquiring information compared with which all other methods of

       investigation are but child's play.


      Unused Sex Force

         The awakening of these organs is accomplished by esoteric training, as follows: In

      the majority of people, the greater part of the sex force which may legitimately be used

       through the creative organs is expended for sense- gratification. When the aspirant

       to the higher life begins to curb these excesses and to devote his or her attention to

       spiritual thoughts and efforts, the unused sex force commences to ascend. It surges

       upward in stronger and stronger volume, traversing the heart and larynx, or the

       spinal cord and the larynx, or both, and then passing directly between the pituitary

       body and the pineal gland toward the point at the root of the nose where the Spirit has its seat.

         This current, however, no matter how great, must be cultivated to some extent

       before the real esoteric training can begin. It is not only a necessary accompaniment,

      but also a prerequisite, to self-conscious work in the inner worlds. Thus, a moral life

       devoted to spiritual thought must be lived by the aspirant for a certain length of time

      before it is possible to commence the work that will give him first hand knowledge of

       the super-physical realms and enable him or her

      to become, in the truest sense, a helper of humanity.

         When the candidate has lived such a life for a time sufficient to establish the current

      of spiritual force, and is found worthy and qualified to receive esoteric instruction, he

       is taught certain exercises to set the pituitary body in vibration. This vibration causes

      the pituitary body to impinge upon and slightly deflect the nearest line of force which,

       in turn, impinges upon the next line to it, and so the process continues until the force

      of the vibration has been spent.

         When these lines of force have been deflected sufficiently to reach the pineal gland,

      the object has been accomplished: the gap between the two organs has been bridged.

      This is the bridge between the World of Sense and the World of Desire. From the time it

       is built, man becomes clairvoyant and able to direct his or her gaze where he or she will.

      Solid objects are seen both inside and out. Space and solidity, as hindrances to observation,

       have ceased to exist.

         He is not yet a trained clairvoyant, but he is a clairvoyant at will, a voluntary clairvoyant.

      His is a very different faculty from that possessed by the medium.

         The person in whom this bridge is once built is always in sure touch with the inner

       worlds, the connection being made and broken at his will. By degrees, the observer

       learns to control the vibration of the pituitary body in a manner enabling him or her to

      get in touch with any of the regions of the inner worlds which he or she desires to visit.

       The faculty is completely under the control of his or her will. It is not necessary for him

       or her to go into a trance or do anything abnormal to raise his consciousness to the

       Desire World. He or she simply wills to see, and he or she sees.


      Seeing in the Desire World

         Having attained this faculty, however, the neophyte must now learn to understand

       what he or she sees in the Desire World. Many people seem to think that once a person

       is clairvoyant, all truth is at once open to him or her, and that when he or she can "see,"

       he or she at once "knows all about" the higher worlds. This is a great mistake. We know

      that those of us who have been able to see things about us in the Physical World all our

       lives are far from having a universal knowledge of them. It requires much study and

      application to know about even that infinitesimal part of physical

       things which we handle in our daily lives.

         In the Physical World, objects at least are dense, solid, and do not change in the

       twinkling of an eye. In the Desire World they change in the most erratic manner.

      This is a source of endless confusion to the negative, involuntary clairvoyant, and

       even to the neophyte who enters under the guidance of a teacher. The teaching

       the neophyte receives, however, soon brings him or her to a point where he or she

      can perceive the Life that causes the change in Form. and knows it for what it is, despite

       all possible and puzzling changes.

         Thus clairvoyants must first be trained before their observations are of any real value,

      and the more proficient they become, the more modest they are about telling of what

       they see; the more do they defer to the versions of others, knowing how much there is

      to learn and realizing how little the single investigator can grasp of all the detail incident

      to his or her investigations.

         This also accounts for the varied versions of the higher worlds, which are, for superficial

      people, an argument against the existence of these worlds. They contend that it these

       worlds exist, investigators must necessarily bring back identical descriptions. But just as,

      in the Physical World, if twenty people set out to describe a city, there would be twenty

       different versions, so too is it true of accounts made by investigators of the higher worlds.

      Each has his or her own peculiar way of looking at things and can describe what he or she

      sees only from his or her particular point of view. The account he or she gives may differ

       from those of others, yet all may be equally truthful from each individual observer's viewpoint.

         There is also another and most important distinction to be made. The power which

       enables one to perceive the objects in a world is not identical with the power of entering

       that world and functioning there. The voluntary clairvoyant, though he or she may have

       received some training and is able to distinguish the true from the false in the Desire

      World, is in practically the same relation to it as is a prisoner behind a barred window

      to the outside world-- he or she can see it, but cannot function therein. Therefore,

       at the proper time, further exercises are given the aspirant to furnish him or her

       with a vehicle in which he or she can function in the inner

      worlds in a perfectly self-conscious manner.


      What Makes a Psychic?

         The faculty of clairvoyance indicates a loose connection between the vital body

      and dense body. During the epochs of our Earth's history in which all men were

       involuntarily clairvoyant, it was looseness of this connection that made them so.

      Since those times, the vital body has become much more firmly interwoven with the

       dense body in the majority of people, but in all sensitives it is loose. That looseness

      constitutes the difference between the psychic and the ordinary person who is

      unconscious of all but the vibrations contacted by means of the five senses. All

       human beings have to pass through this period of close connection of the vehicles

       and experience the consequent limitation of consciousness.


      Two Classes of Sensitives

         There are, therefore, two classes of sensitives: those who have not become

       firmly enmeshed in matter and those who are in the vanguard of evolution. The

       latter are emerging from the acme of materiality and are again divisible into two

       kinds: voluntary and involuntary.

         When the connection between the vital body and the dense body of a man or

       woman is somewhat lax, the individual will be sensitive to spiritual vibrations, and

       if positive he or she will BY HIS OR HER OWN WILL develop his or her spiritual

      faculties, live a spiritual life, and in time receive the teaching necessary to become

      a trained clairvoyant and a master of his or her faculty at any and all times, free to

      exercise it or not, as he or she pleases.

         If a person has this slight laxity between the vital and dense bodies, and is of a

       negative temperament, he or she is likely to become the prey of discarnate Spirits, as a medium.


      Invisible Helper

         When the connection between the vital and dense bodies is very lax, so that it may

      be withdrawn, and the man or woman is positive, he or she may become an Invisible

      Helper, capable of taking the two higher ethers away from his or her dense body at

      will and using them as a vehicle for sense perception and memory. He or she can then

      function consciously in the Spiritual World and bring back a recollection of everything

       he or she has done there, so that, for instance, when he or she leaves his or her body

      at night he or she takes up the life in the Invisible Worlds in a fully conscious manner,

       as we do here when we wake up in the morning after sleep and perform our worldly duties.

         When a person has this lax connection between the vital and the dense body and is

      of a negative temperament, entities which are earthbound seek to manifest here

       may withdraw his or her vital body by way of the spleen and temporarily use the

       ether of which it is composed to materialize spirit forms, returning the ether to the

       medium after the seance is over.


      Mediumship

         Since the vital body is the vehicle whereby the solar currents which give us vitality

       are specialized, the body of the medium at the time of materialization sometimes shrinks

      to almost one-half its usual size because it has been deprived of the vitalizing principle.

      His or her flesh become flabby and the spark of life burns very low. When the seance is

      over, the medium is awakened to normal consciousness and experiences a feeling of the

       most terrible exhaustion.

         It is extremely harmful to any individual to permit himself to become so negative that

      his or her vehicles and faculties can be taken over by a discarnate entity, which is what

      occurs when a medium is "working." The entity can exert his or her control over the

      individual to the point where the individual can no longer exercise choice in any manner,

       but must live only as the entity wishes him or her to live. This control can continue in the

       individual's life after death, when his or her desire body can be appropriated by the

      entity. It is extremely difficult to break away from the entity once this has happened.


      Children are Born Clairvoyant

         In addition to these various types of clairvoyants, all children are clairvoyant, at least

      during the first year of life. How long the child will keep its faculty depends upon its

      spirituality and also upon its environment, because most children communicate all

      they see to their elders and the faculty of clairvoyance is affected by their attitude.

      Often children are ridiculed for telling of things that, their elders believe, can only be the

       result of "imagination," and they soon learn to shut out scenes with engender such

       ridicule, or at least to keep these things to themselves.

         Thus we see that, although both positive and negative clairvoyance exist, it is only

       with positive clairvoyance that an individual can accurately see and investigate the

       inner worlds and advance himself along the evolutionary path. Negative clairvoyance

      cannot be counted upon as a reliable tool of investigation, often brings about the highly

       undesirable situation of personal control from an outside source, and can, at least

      among peoples of the Western World, cause evolutionary regression of the individual concerned.

       
       

       
       



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