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papper de un historiador, miembro de la Academia Argentina de la Historia

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  • Gisela Roitman
    Raanan Rein Historiador. Vicerrector de la Universidad de Tel Aviv La única forma de garantizar la victoria israelí en su segunda guerra en el Líbano es
    Message 1 of 2 , Aug 31 12:15 PM
      Raanan Rein Historiador. Vicerrector de la Universidad de Tel Aviv




      La única forma de garantizar la victoria israelí en su segunda guerra en el Líbano es mediante una negociación diplomática que aísle y margine a Hezbollah.

      Antes de aclarar esta postura, cabe destacar que Israel tenía derecho a usar la fuerza militar en el sur libanés. Hace 6 años, Israel se retiró hasta la frontera internacional. Fue el gobierno de Beirut el que no cumplió su parte estipulada por la Resolución 1559 del Consejo de Seguridad y no desplegó a su propio Ejército en el sur de su país. Así pudo Hezbollah construir en esa zona un sistema de emplazamientos y acumuló grandes cantidades de material bélico destinado a vulnerar a Israel.

      Ninguna nación soberana puede aceptar que desde el otro lado de la frontera sea agredida con misiles, o que combatientes extranjeros incursionen en su territorio para dañar a soldados y a civiles.

      Además, a diferencia de grupos armados palestinos que combaten a la fuerza ocupante para establecer un Estado soberano propio, Hezbollah ataca a Israel para promover las metas de Teherán en Oriente Medio. Durante muchos años el régimen iraní miró con temor los acontecimientos en la vecina Irak y hasta mantuvo una encarnizada guerra durante varios años. La invasión estadounidense y la destitución de Saddam Hussein permitieron a los gobernantes iraníes prestar más atención a la zona. Las características del régimen y su ideología son una amenaza no sólo para Israel, sino también para otros países de la región. En un círculo más amplio, Irán representa un integrismo islámico que desafía los valores de Occidente.

      Sin embargo, debe decirse que el liderazgo israelí no ha sabido enunciar claramente cuáles eran las metas de esta guerra y que el uso de la fuerza militar no se administró con prudencia. Por primera vez desde hace muchos años, tanto al frente del gobierno israelí como de su Ministerio de Defensa se encuentran dos líderes civiles carentes de anteceden tes militares. Mas lo que al comienzo fue visto como una ventaja y alentó muchas esperanzas, resultó ser una desventaja. Ambos quisieron demostrar que su falta de experiencia militar no significaba que se abstuvieran del uso de la fuerza. Varias veces modificaron los objetivos de la operación militar y se vieron arrastrados a su expansión y su prolongación.

      ¿Qué se hace ahora? ¿Cómo se pone un tope al derramamiento de sangre y se promueven medidas diplomáticas inmediatas sin que ello sea considerado un fracaso israelí y un triunfo de Hezbollah? Debe aclararse que todo progreso hacia una solución pacífica en Oriente Medio será un duro golpe para la milicia shiíta, más que cualquier ataque militar a esta organización. Además, no se puede permitir a Hezbollah dictar las reglas del juego en la región. Israel es la que debe tener la iniciativa diplomático-política y seleccionar a sus interlocutores.

      Dado que Irán es el principal enemigo estratégico de Israel y de la estabilidad en Oriente Medio, los dirigentes israelíes deben marcarse una cuádruple meta: debilitamiento militar y político de Hezbollah; fortalecimiento del gobierno central libanés; ruptura de la alianza entre el régimen sirio y el de Teherán; frenar el acercamiento entre Hamas e Irán.

      Si Olmert y Peretz desean mostrar una genuina valentía, este es el momento. Leyendo las declaraciones emitidas desde Damasco en las últimas semanas hay buenas razones para suponer que Siria mostrará predisposición al diálogo. Es importante integrar a Siria al proceso de paz, ya que sin ese país y sin el paso masivo de armamento por Siria, Hezbollah hace tiempo estaría paralizada. En cambio, Siria fue un factor fundamental en los entendimientos tras el operativo "Uvas de la ira" en 1996 y por lo visto fue un error no concretar un tratado de paz con Siria durante las conversaciones en Shepherdstown de diciembre de 1999.

      Sin Siria será muy difícil, quizás imposible, lograr un cese de fuego duradero en Líbano. Tal cese de fuego debe incluir la liberación de los soldados israelíes secuestrados, el alejamiento de Hezbollah de la frontera y su desarme, liberación de presos libaneses en Israel, despliegue del Ejército libanés en el sur de su país junto a una fuerza multinacional y la renuncia israelí a las granjas de Shabaa.

      La demonización que relega a un mismo paquete a Irán, Siria, El Líbano y los palestinos y el argumento israelí de que no hay ningún interlocutor son precisamente los objetivos que pretende alcanzar Hezbollah. En cambio, el diálogo con Siria (y con los palestinos) es la única estrategia que puede otorgar el triunfo a Israel en esta segunda guerra libanesa.

      Ranaan Rein es autor, entre otros libros, de "Juan Atilio Bramuglia: Bajo la sombra del líder. La segunda línea de liderazgo peronista" (Ediciones Lumière), que acaba de publicarse en Buenos Aires.

      Traducción: Eliezer Nowodworski.


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    • Augusto M. Trombetta
      Muy buen análisis. Realpolitik. Hay que ver cómo se desarrolla el conflicto, sin embargo. Las idas y vueltas de la política en Oriente Medio son
      Message 2 of 2 , Aug 31 1:51 PM
        Muy buen análisis. Realpolitik. Hay que ver cómo se desarrolla el
        conflicto, sin embargo. Las idas y vueltas de la política en Oriente
        Medio son impresionantes.

        AMT

        Gisela Roitman wrote:

        >
        > Raanan Rein Historiador. Vicerrector de la Universidad de Tel Aviv
        >
        > La única forma de garantizar la victoria israelí en su segunda guerra
        > en el Líbano es mediante una negociación diplomática que aísle y
        > margine a Hezbollah.
        >
        > Antes de aclarar esta postura, cabe destacar que Israel tenía derecho
        > a usar la fuerza militar en el sur libanés. Hace 6 años, Israel se
        > retiró hasta la frontera internacional. Fue el gobierno de Beirut el
        > que no cumplió su parte estipulada por la Resolución 1559 del Consejo
        > de Seguridad y no desplegó a su propio Ejército en el sur de su país.
        > Así pudo Hezbollah construir en esa zona un sistema de emplazamientos
        > y acumuló grandes cantidades de material bélico destinado a vulnerar a
        > Israel.
        >
        > Ninguna nación soberana puede aceptar que desde el otro lado de la
        > frontera sea agredida con misiles, o que combatientes extranjeros
        > incursionen en su territorio para dañar a soldados y a civiles.
        >
        > Además, a diferencia de grupos armados palestinos que combaten a la
        > fuerza ocupante para establecer un Estado soberano propio, Hezbollah
        > ataca a Israel para promover las metas de Teherán en Oriente Medio.
        > Durante muchos años el régimen iraní miró con temor los
        > acontecimientos en la vecina Irak y hasta mantuvo una encarnizada
        > guerra durante varios años. La invasión estadounidense y la
        > destitución de Saddam Hussein permitieron a los gobernantes iraníes
        > prestar más atención a la zona. Las características del régimen y su
        > ideología son una amenaza no sólo para Israel, sino también para otros
        > países de la región. En un círculo más amplio, Irán representa un
        > integrismo islámico que desafía los valores de Occidente.
        >
        > Sin embargo, debe decirse que el liderazgo israelí no ha sabido
        > enunciar claramente cuáles eran las metas de esta guerra y que el uso
        > de la fuerza militar no se administró con prudencia. Por primera vez
        > desde hace muchos años, tanto al frente del gobierno israelí como de
        > su Ministerio de Defensa se encuentran dos líderes civiles carentes de
        > anteceden tes militares. Mas lo que al comienzo fue visto como una
        > ventaja y alentó muchas esperanzas, resultó ser una desventaja. Ambos
        > quisieron demostrar que su falta de experiencia militar no significaba
        > que se abstuvieran del uso de la fuerza. Varias veces modificaron los
        > objetivos de la operación militar y se vieron arrastrados a su
        > expansión y su prolongación.
        >
        > ¿Qué se hace ahora? ¿Cómo se pone un tope al derramamiento de sangre y
        > se promueven medidas diplomáticas inmediatas sin que ello sea
        > considerado un fracaso israelí y un triunfo de Hezbollah? Debe
        > aclararse que todo progreso hacia una solución pacífica en Oriente
        > Medio será un duro golpe para la milicia shiíta, más que cualquier
        > ataque militar a esta organización. Además, no se puede permitir a
        > Hezbollah dictar las reglas del juego en la región. Israel es la que
        > debe tener la iniciativa diplomático-política y seleccionar a sus
        > interlocutores.
        >
        > Dado que Irán es el principal enemigo estratégico de Israel y de la
        > estabilidad en Oriente Medio, los dirigentes israelíes deben marcarse
        > una cuádruple meta: debilitamiento militar y político de Hezbollah;
        > fortalecimiento del gobierno central libanés; ruptura de la alianza
        > entre el régimen sirio y el de Teherán; frenar el acercamiento entre
        > Hamas e Irán.
        >
        > Si Olmert y Peretz desean mostrar una genuina valentía, este es el
        > momento. Leyendo las declaraciones emitidas desde Damasco en las
        > últimas semanas hay buenas razones para suponer que Siria mostrará
        > predisposición al diálogo. Es importante integrar a Siria al proceso
        > de paz, ya que sin ese país y sin el paso masivo de armamento por
        > Siria, Hezbollah hace tiempo estaría paralizada. En cambio, Siria fue
        > un factor fundamental en los entendimientos tras el operativo "Uvas de
        > la ira" en 1996 y por lo visto fue un error no concretar un tratado de
        > paz con Siria durante las conversaciones en Shepherdstown de diciembre
        > de 1999.
        >
        > Sin Siria será muy difícil, quizás imposible, lograr un cese de fuego
        > duradero en Líbano. Tal cese de fuego debe incluir la liberación de
        > los soldados israelíes secuestrados, el alejamiento de Hezbollah de la
        > frontera y su desarme, liberación de presos libaneses en Israel,
        > despliegue del Ejército libanés en el sur de su país junto a una
        > fuerza multinacional y la renuncia israelí a las granjas de Shabaa.
        >
        > La demonización que relega a un mismo paquete a Irán, Siria, El Líbano
        > y los palestinos y el argumento israelí de que no hay ningún
        > interlocutor son precisamente los objetivos que pretende alcanzar
        > Hezbollah. En cambio, el diálogo con Siria (y con los palestinos) es
        > la única estrategia que puede otorgar el triunfo a Israel en esta
        > segunda guerra libanesa.
        >
        > Ranaan Rein es autor, entre otros libros, de "Juan Atilio Bramuglia:
        > Bajo la sombra del líder. La segunda línea de liderazgo peronista"
        > (Ediciones Lumière), que acaba de publicarse en Buenos Aires.
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        > Traducción: Eliezer Nowodworski.
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        Augusto M. Trombetta
        pulvis et umbra sumus
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