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El debate sobre los espacios (publicaciones y bar) del Centro de Estudiantes

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  • Partido Obrero
    El debate sobre los espacios (publicaciones y bar) del Centro de Estudiantes   Una vez más se ha abierto, a raíz del reciente cambio de conducción del
    Message 1 of 1 , Oct 8, 2013
      El debate sobre los espacios (publicaciones y bar) del Centro de Estudiantes
       
      Una vez más se ha abierto, a raíz del reciente cambio de conducción del CEFyL, un debate muy sensible para el Centro de Estudiantes. Se trata de la función de los espacios de publicaciones y el bar del Centro.

      Para entender y desarrollar a fondo las tareas políticas de lucha que tenemos por delante como movimiento estudiantil de filo, tenemos que clarificar el rol de estos espacios.
       

      Un poco de historia

      Es normal entender como “natural” que el Centro de estudiantes “gestione” espacios como los de publicaciones y el bar del subsuelo. Pero esto no fue siempre así, ni es la función primaria del Centro. La responsabilidad por los materiales de estudio, alimentos y vivienda de los estudiantes corresponde al Estado. Tanto es así, que hasta el antidemocrático Estatuto Universitario de la Revolución “Fusiladora” (1958) tenía un artículo al respecto. Sobre esta premisa es que existieron los grandes comedores universitarios y las oficinas de publicaciones de las facultades, hoy completamente vaciados (como OPFyL) o directamente cerrados como el viejo comedor de filo que funcionaba en el aula Boquitas.

      Las camarillas gobernantes, en su ansia de recursos frente a la creciente asfixia presupuestaria, transformaron estos derechos estudiantiles en grandes negocios. Las burocracias estudiantiles (y en particular la Franja Morada) que encabezaban los centros de estudiantes fueron una pata fundamental de este proceso de privatización. La Asamblea Universitaria de 2007, copada por las mismas camarillas que ahora (K, radicales, del PRO, del PS…) fueron más lejos, y eliminaron los artículos al respecto.
       
      La recuperación de las organizaciones estudiantiles (centros y federaciones) por parte de agrupamientos de izquierda e independientes de las camarillas, fueron la punta de lanza de la resistencia contra este proceso privatista. La lucha permitió arrancarles a las autoridades universitarias en cada una de las facultades espacios para desarrollar bares y secretarías de publicaciones que garanticen a los estudiantes el acceso a sus materiales de estudio al precio más bajo posible. Incluso permitieron garantizar becas de apuntes y comida. Dejando de lado el lucro privado, los centros de estudiantes podían garantizar materiales gratuitos para quiénes lo necesitasen incluso con precios accesibles para el resto de los compañeros.
       

      Una situación contradictoria

      Este escenario, en que los estudiantes y sus organizaciones nos hacemos cargo de baches que indudablemente debería cubrir el Estado, nos coloca en una situación contradictoria. Estudiantes sorteados y militantes tenemos que hacer un enorme esfuerzo para enfrentar la competencia del mercado en las condiciones que éste impone. Tenemos que garantizar precios más bajos, apuntes de buena calidad, desgrabados e incluso queremos hacerlo pudiendo otorgar becas. Así es que quiénes desarrollan funciones en el CEFyL lo hacen en condiciones muy malas, sin poder contar con un ingreso todos los meses (ya que depende del ingreso mes a mes del centro) y siendo éste más bajo que en cualquier convenio de trabajo.

       
      ¿Quiénes y cómo?

      Esta realidad abre más debates aun sobre quiénes y cómo deben cumplir esas tareas en el centro de estudiantes.

      Hoy en día, la parte mayoritaria de los compañeros que están en el centro tomaron esas tareas por la vía del sorteo. Un método que defendemos, porque permite a todos los estudiantes que lo necesiten acceder a una beca de trabajo. Ésta, si bien tiene la situación precaria que mencionábamos también cuenta con beneficios, ya que no se trata de un trabajo en relación de dependencia con una patronal. Trabajar en el lugar donde uno estudia, contar con los apuntes de forma gratuita, poder acomodar los horarios a la cursada, son cuestiones positivas que defendemos que el centro de estudiantes siga garantizando a los compañeros sorteados y que no podrían darse en un trabajo normal. Nuestro planteo es que la mayor cantidad de compañeros puedan acceder a esto, por eso no estamos de acuerdo con la actual duración de tres años de la beca a la que se accede por sorteo. Acortarlo a un año, como en la mayor parte de los centros de estudiantes, ampliaría la cantidad de compañeros que podrían acceder a estos puestos. Y, por sobre todo, se correspondería con la instancia democrática por excelencia del Centro: sus elecciones anuales. Si la conducción del Cefyl se ratifica por el voto de miles cada año, ¿por qué debería ser distinta la condición de quienes acceden a los espacios por un sorteo? También evita una distorsión en la que una beca, que debería permitir salir del paso a un compañero en busca de trabajo o con la necesidad de un ingreso como éste, se transforme en algo parecido a un trabajo permanente. Sobre este punto, la tarea fundamental del movimiento estudiantil es pelear contra el Estado para que éste se haga cargo de garantizar la provisión de apuntes, comida barata y vivienda, a través de personal no docente de planta, bajo control estudiantil.
       
      Actualmente, también cumplen otras funciones en el centro compañeros designados por la conducción del centro ¿Por qué? ¿Qué funciones cumplen? Sobre este punto no todas las agrupaciones piensan lo mismo, incluso al interior de la actual conducción del CEFyL. Existe también el planteo de que nadie tiene que ser designado políticamente, sino que se deben sortear todos los puestos de los espacios, incluso que lo contrario se trataría de “privilegios para militantes rentados”. Desde nuestro punto de vista y nuestra larga experiencia a la cabeza de muchas organizaciones estudiantiles, nos parece que se trata de una posición irresponsable, que no puede dar cuenta de las tareas del centro y que carga de responsabilidades que no corresponden a compañeros que simplemente han sido sorteados y no votados.

      Estos compañeros designados están ahí porque tienen un nivel de responsabilidad diferente frente al conjunto de los estudiantes que los sorteados. El aval del voto en las elecciones, nos carga con la responsabilidad de rendir cuentas en comisiones revisoras de cuentas y tomar decisiones que afectan a todos. Subir o bajar los precios, dar o no dar becas, puede redundar en fundir el centro de estudiantes o en que mucha gente deje de buscar sus materiales ahí, etc. Por eso la conducción designa administradores de los espacios y se hace responsable políticamente de sus números y las decisiones. Tampoco hacemos cargo a los sorteados de manejar el dinero o de poner la cara frente a los estudiantes de los problemas que surgen cotidianamente. Por eso hay compañeros de la conducción también en la atención al público, principalmente en las cajas. Estos niveles de responsabilidad diferentes, están lejos de implicar un privilegio. Obviamente el ingreso por cada hora de trabajo es exactamente el mismo tanto para los sorteados como para los designados políticamente. Frente a las condiciones de precariedad financiera del centro, son los compañeros de la conducción los que en reiteradas ocasiones trabajan mucho más de lo que sus ingresos dicen o incluso meses enteros “ad honorem”.

      Lo hacemos convencidos de la importancia política que tiene para todos los estudiantes de la facultad contar con un centro de estudiantes fuerte que pueda garantizar todos sus derechos y orientar la pelea contra el Estado porque éste se haga cargo. Queremos contar con comedores universitarios y secretarías de publicaciones a cargo del Estado. No queremos que sean controlados por las camarillas corruptas y antidemocráticas que denunciamos a diario, sino que estén bajo control estudiantil y docente. Una pelea que será posible ganar de la mano de la democratización de la universidad, de cambiar de raíz su orientación social para que deje de estar al servicio de grandes negocios y pase a estar al servicio de los trabajadores y el pueblo.

       
      ¿En qué condiciones recibimos el centro de estudiantes?

      Recientemente se realizó el traspaso del CEFyL a la nueva conducción. Recibimos un centro de estudiantes en malas condiciones políticas y económicas. La historia marca que el CEFyL estaba un paso adelante en la lucha que describimos más arriba, ya que hace muchos años había conseguido que la gestión de la facultad financie una parte de las becas de apuntes que éste otorgaba a más de mil compañeros. Este subsidio fue eliminado y muchos de esos compañeros han dejado de cursar o incluso han “emigrado” a los kioskos privados. Estamos ahora un paso atrás que el resto de los centros que otorgan becas sin ayuda del Estado, ya que hoy en día no hay ninguna beca del CEFyL.

      Si a esto le sumamos que durante los tres años de la anterior conducción se dejó de lado el problema de la lucha contra el Estado y por ganar a los estudiantes a la conciencia de la importancia de los espacios del centro, podemos entender en parte la mala situación económica en las que nos encontramos después de dos años sin ningún balance aprobado por una revisora de cuentas.  La eliminación de las becas, los precios casi iguales que en los kioskos privados, han pavimentado la deserción estudiantil y el crecimiento de los privados por sobre el centro. Un círculo vicioso que tiene consecuencias negativas para todos: cero becas; precios caros; sorteados que cobran menos meses que antes; este mes los designados políticos no hubieran podido cobrar sus sueldos por los bajos ingresos con los que se nos entregó el centro.

      Una situación insostenible, resultado de un centro que poco a poco fue perdiendo su función específica.
       

      ¿Qué hacer ahora?

      Sólo podemos salir de este laberinto por arriba. Tenemos que organizar al conjunto de los estudiantes para que el Estado se haga cargo de esta situación. Empezamos ya con una campaña de empadronamiento de quiénes necesitan la beca de apuntes, para ir con nombre y apellido a exigir a la gestión el dinero necesario para que el CEFyL vuelva a tener becas. Tenemos que explicar en todos los cursos la necesidad de que todos nos involucremos con los espacios del centro, ya sea dando una mano, militando, comprando nuestros apuntes y comida ahí. Compañero por compañero hay que “ganarlos” nuevamente al centro.

      Tenemos que pelear también por las condiciones de cursada, en las que hemos retrocedido estos años y han pavimentado la deserción estudiantil junto con la inflación y la crisis económica que vive el país. La construcción del nuevo edificio en el estacionamiento con comedor y guardería están planteados como una tarea fundamental.

      La nueva conducción del CEFyL propondrá también la reducción de la cantidad de puestos designados en vistas de estas tareas. Que se realicen comisiones revisoras de cuentas mensualmente para poder clarificar paso a paso cuál es la situación concreta de los espacios.

      La inminente elección del decano en la facultad, en la que se pretenderá perpetuar una política privatista de negociados y adaptación a la miseria presupuestaria, nos pone en la mira el norte de democratizar la facultad y la universidad.

      Nos lanzamos a estas tareas en esta nueva etapa que se abre en el CEFyL.


      Partido Obrero
      Presidencia CEFyL

      Mayoría estudiantil en el Consejo Directivo
      Presidencia FUBA


      !LeaPrensa Obrera!


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