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Ni un líder secular ni un líder religioso: por una política sin dirigentes - A propósito de la muerte de Ch ávez y de la elección de Bergoglio como papa / Declaració n del Nodo - Abril 2013

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  • Nodo (colectivo de coorganización milita
    *Ni un líder secular ni un líder religioso:* *por una política sin dirigentes* *A propósito de la muerte de Chávez y de la elección de Bergoglio como
    Message 1 of 1 , Apr 29, 2013
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      *Ni un l�der secular ni un l�der religioso:*

      *por una pol�tica sin dirigentes*

      *A prop�sito de la muerte de Ch�vez y de la elecci�n de Bergoglio como papa*





      *La emancipaci�n de los trabajadores*

      *debe ser obra de los trabajadores mismos.***



      Estatuto de la Asociaci�n Internacional

      de los Trabajadores (AIT), 1864.







      *I.*

      A menudo la muerte actualiza las humanas preguntas por la finitud de los
      cuerpos, el sentido del dolor, la vulnerabilidad de la vida propia y ajena.
      Y a menudo la humanidad ha respondido a esas preguntas creando religiones.
      De ah� que la muerte de Hugo Ch�vez y la entronizaci�n de Francisco puedan
      asociarse como lo hizo Nicol�s Maduro: �Nosotros sabemos que nuestro
      comandante ascendi� hasta esas alturas, est� frente a frente a Cristo.
      Alguna cosa influy� para que se convoque a un Papa sudamericano, alguna
      mano nueva lleg� y Cristo le dijo: lleg� la hora de Am�rica del Sur.�

      Para nosotrxs, la problem�tica pol�tica no pasa por una entronizaci�n
      papal, no pasa por la muerte de un l�der, no pasa siquiera por la mera
      cr�tica al populismo o a la religi�n. *La problem�tica pol�tica fundamental
      pasa por poner en crisis las relaciones sociales que necesitan religiones
      para vivir y l�deres para hacer pol�tica.* Nuestro problema �pr�ctico y
      te�rico� es, en general, la emancipaci�n humana de toda forma de
      explotaci�n y sometimiento; y es, en particular, la autonom�a de la clase
      trabajadora respecto de la relaci�n social capitalista.



      *II. *

      En las sociedades en las que vivimos se supone que no se puede organizar un
      gobierno sin representantes, sin pol�ticxs profesionales y sin punterxs
      territoriales; en los lugares donde trabajamos se supone que no puede
      llevarse a cabo la producci�n sin jefxs, sin gerentxs y sin t�cnicxs; en
      las universidades o profesorados donde nos formamos se supone que no
      podr�amos educarnos sin funcionarixs administrativxs y sin catedr�ticxs
      profesorxs; en los sindicatos en los que nos afiliamos se supone que no
      podr�amos defender nuestros derechos laborales sin militantes
      profesionales, sin l�deres gremiales y sin dirigentes� El colmo de este
      supuesto es la religi�n: no existir�a nada si no fuera por la divinidad del
      caso que lo cre� y que vela por el mantenimiento de tal existencia.

      Estamos tan acostumbradxs a delegar las decisiones que afectan nuestra vida
      cotidiana que nos resulta dificil�simo o imposible concebir una pol�tica
      sin dirigentes. Es decir: nos resulta dificil�simo o imposible confiar en
      nuestra propia capacidad para tomar esas decisiones, en nuestra propia
      capacidad para controlar la producci�n, en nuestra propia capacidad para
      auto-educarnos, en nuestra propia capacidad para auto-gobernarnos.



      *III. *

      La existencia de l�deres, jefxs, dirigentes� supone una relaci�n social en
      la cual y por la cual una parte de la sociedad *sustituye �*heter�nomamente*�
      la experiencia de pensar y de decidir �*aut�nomamente*�* de otra parte de
      la sociedad. *La relaci�n dirigente-dirigidxs implica la separaci�n entre
      dos polos de predominancia: lxs que deliberan y lxs que ejecutan, lxs que
      dan �rdenes y lxs que las obedecen, lxs que piensan y lxs que hacen, lxs
      que hablan y lxs que escuchan, lxs superiores y lxs inferiores*. Esta
      relaci�n social soporta y reproduce todas las formas de explotaci�n y
      sometimiento que conocemos. Y, en particular, soporta y reproduce la
      relaci�n social capitalista.

      En condiciones capitalistas, la producci�n humana se subordina m�s y m�s al
      principio capitalista de la acumulaci�n de ganancias. El Estado garantiza
      ese mando, en tanto no es m�s que la junta administradora de los intereses
      de la burgues�a. De manera que *al sostener y reproducir cotidianamente las
      relaciones de mando y obediencia, sostenemos y reproducimos tambi�n nuestro
      sometimiento al capital y su Estado*. En este sentido, nos corremos de
      identificar la *propiedad com�n* con la *propiedad p�blica*. En los l�mites
      de la gesti�n p�blica o estatizaci�n de la propiedad, por m�s �humanizado�
      que pueda considerarse el capital, sigue siendo un grupo de funcionarixs
      lxs que manejan y deciden todo el proceso: qu� parte se destina para
      mejoras, innovaci�n, gastos sociales, tajada para funcionarios y parte que
      reciben lxs trabajadorxs. El *control obrero* no puede ser un programa de
      estatizaci�n o *propiedad p�blica* para que nada cambie y todo se reforme
      en los pu�os de un peque�o grupo, sino que debe ser la experiencia de
      la *propiedad
      com�n* en manos de sus propios productores.





      *IV.*

      No se trata simplemente de �pensar que podemos�, como si foment�ramos el
      voluntarismo de la autoayuda. Se trata de *experimentar*, con nuestrxs
      compa�erxs, en cualquier espacio cotidiano, efectiva, paciente, constante,
      racional e imaginativamente, formas de auto-organizaci�n de la producci�n
      social. Mientras nuestra experiencia sea sustituida por dirigentes
      (seculares o religiosos, da lo mismo), nuestro pensamiento al respecto ser�
      abstracto: s�lo en la pr�ctica concebimos concretamente los l�mites y
      alcances de la apuesta pol�tica por la autonom�a de clase; y, a la vez,
      s�lo mediante un pensamiento y un conocimiento aut�nomos, mediante un
      reconocimiento del acierto y del error por el propio esfuerzo mental,
      orientaremos aut�nomamente esa pr�ctica individual y colectiva.

      *Tampoco se trata de cambiar dirigentes malxs por dirigentes buenxs dado
      que entendemos que la relaci�n dirigente-dirigidxs es la que debe
      reemplazarse, en vistas de que es siempre contraria a la libertad
      individual y colectiva*. M�s all� del color de la relaci�n (roja o
      amarilla) lxs dirigidxs se encuentran en relaci�n de sumisi�n. Aunque
      creamos y practiquemos dicha relaci�n como la �nica posible, sabemos que no
      es ni divina ni natural, y por tanto, puede *transformarse* en otra
      relaci�n social. Y, en �ltima instancia, preferimos fracasar en el esfuerzo
      por la auto-emancipaci�n humana que tener �xito con pol�ticas que refuerzan
      y reproducen el orden establecido. Es por ello que apostamos por practicar
      y pensar aquellas experiencias que se esfuerzan por crear y habitar una
      relaci�n social sin dirigentes ni dirigidxs, como son las pr�cticas de
      auto-organizaci�n donde decidimos sobre nuestra vida cotidiana. Estas
      pr�cticas, a su vez, evidencian las capacidades de lxs productorxs de
      decidir sobre la producci�n, de instituir sociedad, con todo lo que ello
      implica, sea en los puestos de trabajo, en el barrio, en la universidad, o
      en cualquier �mbito de la vida.







      Nodo (Colectivo de co-organizaci�n militante)

      http://www.nodocoorganizacion.com.ar/

      nodocoorganizacion@...



      Abril 2013






      --
      *Nodo - Colectivo de co-organizaci�n militante*
      http://www.nodocoorganizacion.com.ar/
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      Activaciones <http://www.nodocoorganizacion.com.ar/?page_id=125>


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