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12531Programa REUNIÓN HUNTINGTON 9 DE NOVIEMBRE

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  • Asun
    Sep 23, 2013
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    Gracias al Dr. García Moreno.
     
    Asunción Martínez
    +34 689463417
    asun@...
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    Estimados todos:
    Es para mi muy grato comunicaros que el ayuntamiento nos ha concedido gratuitamente el salón de actos del CENTRO CÍVICO LAS SIRENAS,  sito en Alameda de Hércules s/n, 41002 SEVILLA, para celebrar nuestra reunión. 
     
    Os hago llegar también ya el programa definitivo, salvo cambios de última hora.
    Como los que me conocéis sabéis que me encanta la historia, os escribo unas pocas palabras sobre la de este CENTRO CIVICO que en su tiempo fue un palacete. 

    El palacete fue mandado construir por Don Lázaro Fernández de Angulo, marqués de Esquivel en 1861, con proyecto del arquitecto vasco Joaquín Fernández Ayarragaray (Hotel Roma de Madrid, Palacio de los Montpensier en Sánlucar), quién le dio al palacete un toque neoclásico, al estilo francés que se llevaba entonces y que popularizó el Baron Haussmann en París. No está muy claro el título nobiliario de este Marqués de Esquivel ni de su realengo. Si se sabe que era el administrador de la Aduana (recordemos que por aquella época el  puerto de Sevilla era puerto franco, como quieren que sea ahora, y por tanto tenía una todavía importante, aunque ya decadente aduana) y tenía una de las 20 fortunas mayores de Sevilla. En el barrio de la Macarena, cerca de la plaza de abastos de la calle Feria, detrás de ella, hay un pasaje que lleva su nombre.



    El palacete se acabó en 1864. El mismo llamaba la atención porque era y sigue siéndolo, uno de los pocos ejemplos de arquitectura neoclásica parisina en Sevilla. En aquella época la alameda no era lo que después fue ni lo que tampoco es ahora. Era un área de paseo y recreo de la gente acaudalada e influyente de la época, con multitud de cafés elegantes (no como los que pululan ahora por toda la alameda). Se dice que Lázaro Fernández de Angulo, se hizo construir dicho palacete en la creencia de que parte de la aristocracia sevillana, que residía en el centro, se trasladaría a la Alameda de Hércules, entonces de moda, como ahora. Sin embargo ello no fue así, y a finales del XIX la alameda entra también en decadencia. Es por esto que en 1870 vende el palacete. Este cae en manos de diferentes familias ricas de la época. Una de ellas, la Familia Portilla, una familia de indianos santanderinos -recordemos que en Sevilla hay muchos descendientes de santanderinos que hicieron las américas y que a su vuelta, como los barcos tenían que pasar la aduana de Sevilla, muchos de ellos, decidían quedarse a vivir aquí- . Esta familia estaba formada por José Domingo y Dolores de la Portilla, a la sazón, primos, esposos y miembros de una de las más prominentes familias de la burguesía sevillana. Esta familia hizo dinero en Sevilla gracias a las industrias del hierro que montaron, entre otras actividades. La familia fue dueña de una gran patrimonio urbano y rural; entre otros, por ejemplo de otro ilustre y famoso palacio sevillano, la llamada Casa de los Pinelo, y que actualmente es la sede de la Real Academia de Bellas Artes (sita en Abades, 14). 

    Por esta época habitó el palacete, en calidad de huésped del matrimonio Portilla, la famosa princesa Ratazzi. El verdadero nombre de esta princesa era Laetitia Bonaparte Wyse. Sí, Bonaparte, ya que su madre era hija de Luciano, hemano de Napoleón Bonaparte. Su padre era Sir Thomas Wyse, parlamentario británico de origen irlandés. La llamada princesa Ratazzi (apodo que le venía de haber estado casada con el príncipe Ratazzi), ni mandó construir la casa de las sirenas ni murió en ella. Si es cierto que vivió allí, pero como huésped de la familia Portilla. Tener en cuenta de la importancia que suponía para una familia burguesa, esto es de nuevos ricos, el relacionarse con la aristocracia (antiguos ricos o ricos de herencia). Sea como fuere, la estancia de la princesa en Sevilla, que se dice que vino para conocer la Semana Santa, pero que fascinada por la ciudad, residió en ella durante varios meses, dejó mucho que hablar, entre otras cosas, por las estupendas fiestas que organizaba en el palacete y por sus continuos amoríos (estuvo casada al menos 3 veces, con un belga, un italiano y un español, a la sazón, malagueño, el conde de Rute). Además era una mujer culta, viajera, inteligente y, como vemos, nada convencional.



    Al matrimonio Portilla le sucedió su hijo José Domingo de la Portilla. Este se casó con Dolores María Susana Pérez de Guzman y Pickman (heredera de la célebre fábrica de loza de la cartuja, de la que ra dueña su madre). Estos solo tuvieron un hijo, al que también pusieron de nombre José Domingo (era pues José Domingo de la Portilla y Pérez de Guzman). Este falleció precozmente con 29 años en 1943. Desde entonces el matrimonio se sumió en una profunda tristeza y nuca se recuperó del golpe, tejiendo alrededor una atmósfera de misterio que ya nunca abandonaría el lugar. En 1963, fallece José Domingo padre. Su esposa, Dolores Perez de Guzmán siguió viviendo un tiempo en la Alameda, y vendió la casa de los Pinelo al ayuntamiento. A finales de los 60, la casa de las sirenas, falta de mantenimiento comienza su decadencia y abandono. En 1971 muere Dolores y el palacio queda definitivamente deshabitado. No sabemos quienes fueron los siguientes propietarios, se dice que los parientes de Dolores. Sean quienes fueran, al no poder hacerse cargo del inmueble solicitan al ayuntamiento su demolición, cosa que el ayuntamiento deniega. Es entonces por esos años cuando surge la leyenda de que la casa está habitada por fantasmas, que los vecinos oyen de madrugada, ruidos extraños, llantos, etc. Se dice entonces por unos que es el fantasma del hijo fallecido precozmente, José Domingo, el que se pasea por los pisos semiderruidos del palacete, y por otros que era el de la princesa Ratazzi. Se tapiaron entonces sus puertas y ventanas y la casa de las sirenas fue definitivamente abandonada. Durante los años 70, la casa de al sirena se convirtió en vertedero y asilo de gatos callejeros. Las esfinges egipcias de la entrada (que  la gente confundía con sirenas y que dieron el sobrenombre al palacete) desaparecieron. El interior fue expoliado. En 1977, ABC alertaba de la inminente ruina que se cernía sobre el palacio. En pocos años, el tiempo, el viento, las lluvias y el abandono, así como el desinterés de las autoridades, hicieron que el palacio quedara semiderruido. En los años 80, cuando la prostitución en la alameda se enrareció al mezclarse con el negocio de las drogas (hasta entonces el barrio había vivido en sintonía con los cerca de 35 prostíbulos que había en la zona), el palacete se convirtió en refugio para jonkies, vagabundos y prostitutas sin cama. Para entonces, el palacete ya no era más que una triste escombrera. Hacia los 80, recién estrenada la democracia, el Ayuntamiento, se hace con la propiedad del palacio, que seguirá en ruinas hasta que en 1992 comienza su reconstrucción, que no restauración porque ya no quedaba donde restaurar. Aprovechando lo que quedaba en pie se reconstruyó el palacio con la máxima fidelidad e intentando darle el aspecto habitual. Desde entonces funciona como Centro Civico, adoptando el nombre popular con el que era conocido por los vecinos del barrio: "Casa de las Sirenas"








    Un saludo
    JM


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    José Manuel García Moreno
    Servicio de Neurología (Policlínico 1ª planta)
    Hospital Universitario Virgen Macarena
    Avda. Dr. Fedriani s/n
    41009 SEVILLA