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Providencias sobre exequatur e interpretacion de los contratos

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  • JUAN PABLO CARDENAS
    Apreciados señores:   Por considerarlo de su interés a la presente acompaño:   1. Una providencia de la Cámara Nacional de Apelaciones de Argentina,
    Message 1 of 1 , Apr 20 8:39 AM
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      Apreciados señores:

       

      Por considerarlo de su interés a la presente acompaño:

       

      1. Una providencia de la Cámara Nacional de Apelaciones de Argentina, remitida por el doctor Eduardo Zuleta, en relación con el reconocimiento de un laudo arbitral extranjero a la luz de la Convención de Nueva York, en el cual   la Corte expresa que el juez del exequatur “requiere además del cumplimiento de los recaudos formales previstos por su art. IV (se refiere a la Convención de Nueva York) , el análisis y verificación por parte del Tribunal interviniente en ese trámite de la verdadera realidad del acuerdo por escrito conforme al cual las partes se obligaron a someter a arbitraje sus diferencias respecto de una relación jurídica determinada (conf. art. II, inc. 1); entendiéndose por "acuerdo por escrito" una cláusula compromisoria incluida en un contrato o un compromiso firmado por las partes o contenida en un canje de cartas o telegramas (conf. art. II, inc.2)”.

       

      Lo anterior plantea nuevamente, como lo advierte el doctor Zuleta,  el alcance del control del juez del exequatur sobre el pacto arbitral y la exigencia de un escrito.

       

      1. Igualmente una importante sentencia de la Corte Suprema de Justicia del  7 de febrero de 2008, en la cual la Corte analiza in extenso la interpretación de los contratos y las reglas aplicables al contrato de promesa.

       

      Entre los muchos aspectos que me parece interesante destacar de dicha sentencia, debo señalar:

       

      - La reiterada afirmación de que por más que el texto del contrato sea claro, el juez debe realizar una labor de interpretación.

       

      Así por ejemplo la Corte dice: “De otro lado, la interpretación del negocio jurídico, es necesaria no sólo respecto de cláusulas oscuras, ambiguas, imprecisas, insuficientes e ininteligibles, antinómicas y contradictorias o incoherentes entre sí o con la disciplina normativa abstracta o singular del acto, sino también en presencia de estipulaciones claras o diáfanas (in claris non fit interpretatio) y aún frente a la claridad del lenguaje utilizado, cuando las partes, una o ambas, le atribuyen un significado divergente, no siendo admisible al hermeneuta restringirse al sentido natural u obvio de las palabras, a la interpretación gramatical o exegética, al escrito del acto  dispositivo documental o documentado “por claro que sea el tenor literal del contrato” (cas. civ. agosto 1/2002, exp. 6907), ni “encerrarse en el examen exclusivo del texto del contrato…” (cas.civ. junio 3/1946, LX, 656).”

       

      - Igualmente es importante destacar que la labor de interpretación del juez debe tener en cuenta el resultado concreto buscado por las partes “Más concretamente, la actividad hermenéutica del juzgador no es estática, el ordenamiento jurídico le impone ex autoritate el deber de decidir las controversias buscando el resultado concreto perseguido por las partes con la celebración del negocio jurídico en coherencia con su contenido sustancial, utilidad práctica, esencial, “real” y funcional”

       

      - Así mismo que si hay diferentes interpretaciones alguna de las cuales conduce a la ineficacia o invalidez del negocio juridico debe tenerse en cuenta la que permita la eficacia del mismo:

       

      “De esta forma, cuando la estipulación admite diversos significados prevalece el sentido racional coherente con la función práctica o económica de los intereses dispositivos, por lo común, dignos de tutela y reconocimiento normativo (art. 1620 C .C.) y la inherente a la regularidad del acto dispositivo respecto de su ineficacia o invalidez, in favorem validitatis pacti, y en “casos ambiguos, lo más conveniente es aceptar que la cosa de que se trata más bien sea válida que no que perezca”…”

       

      “Y, así ha de procederse, no sólo por la naturaleza impegnativa del contrato, sino porque, además la recíproca intención de las partes está presidida razonablemente por el propósito común de obtener sus resultados prácticos concretos y, por consiguiente, su realización, cumplimiento y eficacia, en tanto una suposición contraria, esto es, la celebración del acto para que no produzca efecto alguno por ineficacia, invalidez u otras causas, conduciría al absurdo de la negación misma del negocio jurídico y al inadmisible patrocinio de conductas contrarias al ordenamiento. Adviértase que las partes al celebrar un contrato razonablemente desean, quieren o procuran su eficacia y, por ende, el juez deberá preferir en toda circunstancia la consecuencia relativa a la preservación del mismo, porque, se itera, sería absurdo siquiera suponer la celebración de un contrato para que no produzca efecto alguno cuando las partes, por principio, lo hacen bajo la premisa cardinal de su cumplimiento y eficacia…”.

       

      “La fisonomía de esta regla impone que la frustración del acto sólo es pertinente cuando no exista una alternativa diferente…”

       

      - Finalmente reitera el reconocimiento del documento electrónico en el derecho colombiano por lo cual “el contrato de promesa y, cualquier negocio jurídico respecto del cual se exija documento privado con firma manuscrita, puede celebrarse bajo una forma electrónica, esto es, por vía telemática, con el uso de un computador u ordenador, mediante un documento virtual y con estricta observancia de todas las exigencias normativas contempladas en la ley (cas. septiembre 12/ 2000, exp. 5397).”

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