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419IMPORTANTE SENTENCIA

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  • HERNANDO HERRERA
    Mar 2, 2011
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    Apreciados doctores: 

     

    Les remito una muy interesante y recién expedida sentencia del Consejo de Estado -febrero de 2011-, con relación a la definición de un recurso de anulación. La convocada pedía que se anulara el laudo arbitral con apoyo en varios argumentos, dentro de los cuales se resaltaba la causal prevista en el numeral 6° del artículo 163 del Decreto 1818 de 1998, esto es por haberse fallado en conciencia debiendo ser en derecho. Con fundamento en esta causal se presentaban dos cargos cuyos sustentos se sintetizan en que el Tribunal de Arbitramento condenó a pagar el valor de una mayor cantidad de obra construida, tomando una cantidad de obra que no correspondía a la realidad y sin tener en cuenta que el contrato celebrado inicialmente fue a precio global y sin reajustes, y que las partes celebraron un contrato adicional que fue íntegramente cancelado. Al respecto también la recurrente argumentaba que el Tribunal no analizó las implicaciones que llevan consigo los contratos a precio global sino que se dedicó a razonar sobre la imprevisión en la planeación de la obra y que si bien el recurso de anulación no constituye una instancia y sus causales son taxativas, la situación particular debía encuadrarse en una de ellas para evitar que en los Tribunales de Arbitramento se vulneren flagrantemente los derechos de las partes.

     

    Al respecto el Consejo de Estado determinó lo siguiente:

     

    1. El recurso extraordinario de anulación de laudos arbitrales persigue fundamentalmente la protección de la garantía del debido proceso y por consiguiente es improcedente que por su intermedio se aborde nuevamente el estudio de la cuestión de fondo que ya fue resuelta por el Tribunal de Arbitramento.

     

    2. Al juez del recurso no le es permitido revivir el debate probatorio que se surtió en el trámite arbitral ni entrar a cuestionar los razonamientos jurídicos o la valoración de las probanzas que en su momento hicieron los árbitros para soportar la decisión.

     

    3. El recurso de anulación no constituye una segunda instancia, razón por la cual el laudo no puede ser atacado por errores en el juzgamiento sino por errores en el procedimiento y con fundamento en las causales taxativamente señaladas en la ley.

     

    4. Las razones que indique el recurrente deben configurar la causal de anulación que aduce y por lo tanto la causal invocada será la que estructure la cadena argumentativa de la impugnación y no su nombre o denominación.

     

    5. En cuanto la causal de anulación el haberse fallado en conciencia debiendo ser en derecho, se dice que ella se estructura cuando este hecho resulta patente en el laudo, esto es, sin que se requiera de mayores argumentaciones para demostrar ese acontecimiento pues es ostensible.

     

    6. Sobre este aspecto también el Consejo de Estado hace la siguiente distinción: “En el sistema jurídico colombiano la calificación “en conciencia”  fue usada por la mayoría de las regulaciones sobre arbitramento para referirse a una de las modalidades del arbitraje, sin embargo las disposiciones más recientes utilizan la expresión “en equidad.” Y añade: “el cambio de la expresión legal  “en conciencia” por la de “en equidad” no implica una simple modificación de denominación pues en esa variación va envuelta la defensa de la garantía fundamental al debido proceso.”

     

    7. Al respecto el fallo amplia las diferencias entre fallo en conciencia y fallo en equidad, señalando que el primer caso ocurre cuando el juzgador prescinde de la motivación o de las pruebas -decisiones que están proscritas de nuestro sistema jurídico tal como se deduce de los artículos 29, 116 y 230 superiores ya que las decisiones judiciales, deben ser motivadas y fundarse en las pruebas oportuna y regularmente allegadas al proceso, tal como lo preceptúan los artículos 170 del C. C. A.,  303 y 174 del C. P. C.- ; mientras que en el segundo caso, fallo en equidad, se presenta cuando: a) El juez o el árbitro inaplica la ley al caso concreto porque considera que ella es inicua o que conduce a una iniquidad; b) El árbitro busca por fuera del ámbito de la ley una solución al caso controvertido.

     

    8. En todo caso, según la aludida sentencia, la causal de anulación prevista en el artículo 163 del Decreto 1818 de 1998 se configura cuando: a) El laudo es conciencia, esto es, cuando los árbitros se apoyan en su íntima convicción y por lo tanto no dan razones de su decisión o prescinden de toda consideración jurídica o probatoria; b) Debiendo ser el laudo en derecho, los árbitros inaplican la ley al caso concreto porque consideran que ella es inicua o que conduce a una iniquidad o también cuando buscan por fuera del ámbito de la ley una solución al caso controvertido.

     

    9. También la sentencia anota que los árbitros “pueden recurrir a la equidad como criterio auxiliar de su actividad, o como criterio único, si en éste último caso, en tratándose de los arbitros, las partes los habilitan para ello, o si, en los demás casos, el proceso versa sobre derechos disponibles y las partes, siendo plenamente capaces, lo solicitan.”. Agregando que este último supuesto, esto es concretamente, que las partes habiliten a los árbitros para fallar en equidad no es predicable para los tribunales de arbitramento de naturaleza administrativa, por no permitirlo la normatividad vigente sobre la materia.  

     

    Cordialmente, Hernando Herrera Mercado


     
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