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Memorias de una transexual árabe

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  • Frank Evelio ARTEAGA
    Memorias de una transexual árabe Fuente: http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/memorias-de-una-transexual-arabe.html Las Memorias de Randa la
    Message 1 of 1 , Sep 6, 2010
      Memorias de una transexual árabe
      Fuente:
      http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/memorias-de-una-transexual-arabe.html
      'Las
      Memorias de Randa la Trans', el primer libro que trata el tema en Oriente
      Próximo, denuncia las dificultades de la comunidad LGBT en la región Randa,
      en su tercera terapia hormonal, simboliza la lucha de un colectivo que vive
      uno de sus momentos más duros por el auge del extremismo religioso
      30.08.2010 · Mónica G. Prieto <http://periodismohumano.com/autor/monicagp/> ·
      (Beirut)

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      <http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/memorias-de-una-transexual-arabe.html/attachment/dsc_5235-2>

      Randa, en la oficina de Helem en Beirut, donde da asistencia telefónica.
      (Mónica G. Prieto)

      Randa se ha pasado toda la vida castigándose a sí misma. Culpándose por no
      ser lo que los demás esperaban de ella, por no aparentar ser el viril Fouad
      que alumbró su madre, por *provocar* a los hombres con su apariencia
      andrógina, por *haber aceptado un matrimonio de conveniencia* para contentar
      a sus familiares, por traicionarse a sí misma consumando aquella unión como
      un hombre…

      Durante sus treinta años de vida ha sido ultrajada y humillada en infinidad
      de ocasiones por ser una mujer con cuerpo de hombre, *incluidas dos
      violaciones *que la convencieron de que el hombre es un depredador por
      antonomasia. Pero sólo dos argumentos le arrancan las lágrimas: su hijo de
      cuatro años, hoy con su madre en su Argelia natal, y el recuerdo de los
      recientes siete meses en los que llegó a pasar hambre. “Decidí que era *el
      culmen de los castigos que merecía por haber abandonado a mi hijo*. Vivía de
      mis ahorros, y sólo me daban para pagar la habitación donde vivo y la
      terapia hormonal”, explica con su dulce voz, continente de emociones
      inabarcables. “Me sentía satisfecha si podía comer un meneishe [torta de pan
      con aceite y tomillo, el desayuno local libanés] al día. Si no, devoraba
      disimulando las sobras de mis amigos o preparaba pasta con sal, y cuando no
      tenía nada más bebía agua con azúcar”. Así hasta que sus amigos se dieron
      cuenta de que algo iba mal, de que Randa, *la valiente argelina pionera del
      activismo transexual del mundo árabe recién exiliada en el Líbano* tras
      recibir amenazas de muerte, estaba pasando por una situación desesperada.

      Hoy, Randa está visiblemente recuperada. Por fin ha encontrado un trabajo en
      el país del Cedro, donde llegó en 2009 huyendo de la intolerancia del
      régimen argelino y de las amenazas del régimen y de los extremistas
      islámicos. *No puede ejercer su profesión, la enfermería, porque nadie da
      trabajo a alguien con su aspecto*. “Presenté mi curriculum en el hospital
      Hotel Dieu [uno de los más prestigiosos de Beirut]. Me llamaron para
      entrevistarme, y cuando la responsable me vio me dijo que con mis
      calificaciones podría estar en su puesto, pero que la política del hospital
      no admitía a transexuales”, explica esta mujer de rasgos masculinos, gestos
      delicados, risa fácil y una tristeza infinita en sus ojos.

      Fue el colofón de los primeros y terribles meses de exilio en el Líbano, en
      los que sólo le ofrecían trabajo como danzarina del vientre o showgirl en
      clubes nocturnos. A Randa, toda una vida destinada a luchar por la dignidad
      de la comunidad LGBT -que engloba a Lesbianas, Gays, Bisexuales y
      Transexuales- en Oriente Próximo, hubo quien le sugirió dedicarse a la
      prostitución, el único oficio que encuentran buena parte de los *trans*.
      Otra bofetada para su orgullo. Siete meses de paro y hambre acabaron cuando
      las circunstancias cambiaron, gracias a un trabajo digno y *a un libro que
      le sirvió para exorcizar sus demonios personales y denunciar la situación de
      todo el colectivo de la región*.
      <http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/memorias-de-una-transexual-arabe.html/attachment/6a00d8341c630a53ef01310ffa1d98970c>

      Presentación del libro.

      El libro, revolucionario en Oriente Próximo, es el crudo relato de las
      experiencias de nuestra protagonista, *símbolo del sufrimiento de la
      comunidad LGBT árabe y de la doble moral *de una sociedad que hace siglos
      era mucho más abierta sexualmente que ahora. “Tenía necesidad de escribir
      desde que estaba en Argelia, pero cuando llegué al Líbano estaba demasiado
      turbada para hacerlo. Hasta que el marido de una amiga, periodista de
      profesión, me propuso contar mis vivencias”. El resultado, *Memorias de
      Randa la Trans*, escrito a medias con Hazem Saghyieh y publicado en árabe
      por la editorial Dar al Saqi, ha sido bien acogido por las féminas libanesas
      y muy criticado por los hombres. “*Insulta su machismo, que no su
      masculinidad. Son cosas diferentes”.*

      Las 144 páginas de sus memorias comienzan con una infancia marcada por la
      incomprensión familiar. “Cuando tenía cinco años, le dije a mi madre que yo
      era una niña. Y ahí empezó la etapa de negación. Me dijo que no, que era un
      niño, que no debía jugar con muñecas ni andar solo con niñas. En el colegio,
      descubrí físicamente que era un niño y eso me martirizó. Pasé de la
      afirmación a la interrogación, al ¿por qué yo no soy una niña? Ahí empezaron
      los castigos, y así pasé de ser una cría juguetona y simpática a un niño
      tímido e introvertido”.

      El colegio empeoró las cosas. Randa era objeto predilecto de la crueldad de
      sus compañeros, y solía padecer insultos y golpes. Algún pedófilo comenzó a
      rondar la escuela, y sus padres redoblaron la vigilancia del pequeño Fouad.
      “Siempre me llevaban y recogían con el coche. Pero aún así me tuvieron que
      cambiar cuatro o cinco veces de colegio”. Cuando llegó a la adolescencia,
      decidió que tenía que aceptarse tal cual era o bien transformarse en lo que
      realmente era. “Yo pensaba que era un homosexual pasivo hasta que vi un
      reportaje en la televisión francesa que me abrió los ojos. Descubrí que era
      una *trans* y las opciones que tenía”. Aquel reportaje le llevó a estudiar
      enfermería, *una forma de facilitar su acceso a las terapias hormonales en
      pleno mundo musulmán*.

      Se graduó con excelentes notas y no tardó en encontrar trabajo, pero la
      transformación seguía siendo un reto. “Con 22 años me sometí a la primera
      terapia: fue demasiado deprisa, y en apenas cuatro meses los cambios eran
      muy visibles”. Demasiado para la sociedad argelina, donde hasta *tres leyes
      diferentes castigan con cárcel la homosexualidad y el transformismo*. Y
      demasiado para su familia. “Mi madre me cortaba el pelo, me confiscaba el
      maquillaje… Una vez me mandó un SMS que decía *Quiero que vuelvas a ser mi
      hijo*. Le respondí que nunca dejé de serlo, que sigo siendo el mismo. Otro
      SMS decía *Tu padre morirá si no vuelves a ser Fouad*”. No contestó porque
      ya no tenía palabras, solo la certeza de que no podía satisfacer los deseos
      de sus padres.

      Incluso cuando *le obligaron a participar en un matrimonio de conveniencia
      “para arreglar el problema”*. “No fui lo suficientemente lista para buscar
      una lesbiana con la que casarme”, suspira hoy desde su oficina beirutí. *Es
      una de las prácticas habituales entre los homosexuales árabes cuando la
      presión social les obliga a contraer matrimonio*. “Mis padres me buscaron
      esposa y se celebró la ceremonia. Tuvimos una hija, que murió dos meses y
      medio después de nacer. Al poco tuvimos un hijo, que hoy tiene cuatro años y
      medio y en quien pienso a diario. Cuando murió la niña decidí poner fin a la
      mascarada: hablé con mi esposa y le dije que le dejaba todo a cambio del
      divorcio. Ella se negó, porque en Argelia no hay nada peor que estar
      divorciada”.

      La muerte de su primogénita *no fue el único factor que le llevó a cambiar
      radicalmente su vida*: a esas alturas ya no sólo era una mujer encerrada en
      un cuerpo indeseado, también era objeto de una caza de brujas por parte de
      la Seguridad del país y de los fundamentalistas. En 2006, Randa fue la
      creadora de la primera ONG argelina -completamente ilegal- destinada a la
      defensa de la comunidad LGBT, pese a las draconianas leyes del país. “La
      Seguridad interior argelina me abrió un expediente. Enviaban gente a mi
      clínica para que me vigilara, para que supiera que me tenían en su punto de
      mira. En una ocasión llamaron a mi hermana y le dijeron que registrarían los
      paquetes que me llegaban de Europa, en busca de las hormonas que tomaba”. A
      la persecución estatal se sumaban las “advertencias” de grupos islamistas
      que suelen derivar en asesinatos. “Una vez me llegó una donde *decía que soy
      una amenaza para la moral musulmana. Ya ves, yo sola*”, bromea soltando una
      contagiosa carcajada.
      <http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/memorias-de-una-transexual-arabe.html/attachment/dsc_5230>

      Randa esconde su rostro en su oficina beirutí. (Mónica G. Prieto)

      Al principio, hacía caso omiso: incluso llegó a confirmar su participación
      en un programa árabe que tenía previsto grabarse en Marruecos sobre la
      situación de los LGBT. Su billete fue anulado y el programa fue cancelado
      cuando decidió intervenir por teléfono. Las advertencias no tardaron en
      traducirse en amenazas. “*En abril de 2009, me dijeron que tenía un
      ultimátum de 10 días: o me marchaba o me matarían*”.

      Su destino lógico fue el Líbano, el único país al que podía llegar sin
      visado y donde una red de amigos podían ayudarla. Atrás dejaba a su familia,
      sus amigos y a su hijo pero también una vida marcada por el sufrimiento,
      incluidas dos violaciones que ni siquiera pudo contar a sus mejores amigos.
      “La primera vez tenía 20 años, la segunda 24. En ambas, los violadores me
      acusaron de haberles provocado”, explica antes de detallar los daños
      psicológicos que ambos episodios le reportaron. “Sólo hablé de ello en
      Beirut”.

      En la capital del país del Cedro, Randa se siente “más tolerada pero no
      aceptada”. Viste como una mujer, se esmalta las uñas, utiliza tacones y
      sandalias y emplea una leve capa de maquillaje. “Al menos puedo ser yo
      misma”, dice mientras estira con la palma de la mano el vestido negro sobre
      sus piernas en la oficina de Helem, la primera organización legal del mundo
      árabe que defiende a la comunidad LGBT <http://www.helem.net/>. Y
      probablemente sea *el único país del entorno donde pueda gozar de esa
      relativa tolerancia*, ya que el Líbano es el único país árabe donde, pese a
      una legislación que castiga con cárcel los “intercambios sexuales
      contranatura” -si bien rara vez se aplica- existen locales de ambiente gay.

      Helem, acrónimo de *Himaya Lubnaniya lil Mithliyin*, Protección Libanesa
      para los Homosexuales- *se formó gracias a una trampa de la legislación*,
      que implica que si las autoridades no responden a una petición de registro
      de una organización civil en un plazo determinado, la asociación queda
      automáticamente registrada. En 2004, *tras ocho años en la clandestinidad*,
      Helem quedó legalizado por pereza estatal *convirtiéndose así en una
      referencia para los homosexuales árabes*, pero sin intención alguna de
      copiar el modelo occidental. “A nosotros nos parece inaceptable la
      segregación que existe en Occidente, donde hay barrios gays, música para
      gays, moda gay o gimnasios sólo para gays. No queremos imponer un modo de
      vida, sino defender la libertad individual”, explica George Azzi, el
      responsable de Helem.

      En la sede de la ONG, *una línea telefónica abierta 24 horas al día da
      asistencia a gays, lesbianas, transexuales y bisexuales *de todo Oriente
      Próximo y especialmente libaneses que buscan información sobre sus
      posibilidades. “Les recomendamos que no hagan pública su condición sexual
      hasta no ser económicamente independientes”, continúa Azzi. “Para las
      familias musulmanas, y también para las cristianas del Líbano, lo más
      importante es el honor, y la ley y la policía protegen a las familias, así
      que nos encontramos con *infinidad de casos de gays y lesbianas golpeados
      por sus familiares. **La aceptación es rara*“. A lo largo de su existencia,
      Helem ha intervenido en tres intentos de asesinato contra homosexuales a
      manos de sus familiares, una cifra conservadora a tenor de lo que ocurre en
      países vecinos.

      **
      *<http://periodismohumano.com/sociedad/discriminacion/memorias-de-una-transexual-arabe.html/attachment/dsc_4201>
      *

      Presencia LGBT en una protesta. (M.G.P.)

      ***En Arabia Saudí, la homosexualidad se castiga con la pena capital*,
      aunque no se dan muchos casos de ejecuciones. En *Jordania, Palestina o
      Egipto las leyes no lo castigan pero la sociedad les estigmatiza *empujando
      a la policía a actuar contra ellos a menudo con torturas y
      vejaciones<http://www.elmundo.es/elmundo/2008/02/09/internacional/1202555732.html>.
      En *Siria se les encarcela entre tres y cinco años*, y en la antigua
      Mesopotamia -*durante la dictadura un oasis para la comunidad LGBT de
      Oriente Próximo por su permisividad*- la situación es dantesca: *700
      homosexuales han sido ejecutados*, o bien por policías o bien por milicianos
      religiosos, desde la invasión según datos de la ONG Iraqi
      LGBT,<http://iraqilgbtuk.blogspot.com/2010/06/iraqi-lgbt-launch-new-website.html>que
      ha organizado una red de refugios para
      que su colectivo pueda protegerse de los extremistas, alentados por fatwas
      de sus líderes
      <http://www.elmundo.es/elmundo/2009/03/30/internacional/1238402931.html>religiosos.


      “Ante cualquier tipo de crisis, la sociedad se radicaliza y se vuelve
      intolerante”, se lamenta Randa. “Y *eN la comunidad LGBT, los transexuales
      son los más expuestos y frágiles por su visibilidad.* Es difícil que eso
      cambie”. Pero no todo el Islam da el mismo trato al colectivo que representa
      Randa. “Los chiíes no aceptan a los homosexuales, pero sí aceptan a los
      transexuales. Tanto, que el régimen de Irán subvenciona operaciones de
      cambio de sexo para acabar así con el
      <http://periodismohumano.com/sociedad/sociedad/discriminacion/si-quieres-amar-a-un-hombre-se-una-mujer.html>
      *problema*<http://periodismohumano.com/sociedad/sociedad/discriminacion/si-quieres-amar-a-un-hombre-se-una-mujer.html>
      *, *o todos hombres, o todos mujeres”, dice entre risas. “Es que los
      transexuales son una fantasía sexual entre los musulmanes”.

      Que se lo cuenten a ella. Randa, musulmana practicante, *se volcó en la
      religión tres veces en su vida para escapar de su particular infierno*. “La
      primera tendría siete años. Mi madre me recitó una oración, que venía a
      decir que Dios recompensa nuestro buen comportamiento. Así que trataba de
      ser buena, y cada noche la recitaba: por las mañanas, cuando me despertaba,
      me metía la mano en los calzoncillos para ver si Dios me había premiado. La
      segunda fue durante la adolescencia, cuando me refugié en la mezquita para
      no pensar. Los hombres me tocaban durante el rezo. No duré mucho allí”.

      La tercera vez fue cuando las cosas parecían que no podían ir a peor.
      Intentaba legalizar su situación en el Líbano cuando los servicios de
      Seguridad *se percataron de que compartía nombre y apellidos con un presunto
      yihadista* buscado por intentar atacar en el país. “No teníamos nada más en
      común, ni la fecha de nacimiento, ni el número de documento…” Ni,
      obviamente, el aspecto. Porque Randa, en su tercera terapia hormonal, con
      uñas esmaltadas, piernas depiladas, pechos incipientes y andares femeninos
      puede ser confundida con muchas cosas salvo con un potencial kamikaze. Eso
      no evitó que pasara 56 días en prisión hasta que un abogado solucionó el
      problema.

      “La vida me ha obligado a enfrentarme con todos mis miedos”, musita tratando
      de explicarse a sí misma cómo conserva la integridad. “El miedo a prisión, a
      la violencia sexual, miedo a huir de mi país y abandonar a los míos, miedo a
      practicar sexo con una mujer… Lo peor es saber que tarde o temprano, tendré
      que volver a huir y a empezar de cero”. Porque *en su documento de
      identidad, Randa sigue siendo Fouad, y eso no está sujeto a cambios en
      Oriente Próximo*. Aunque logre el dinero suficiente para operarse, nunca
      será reconocida como mujer ni tendrá un trabajo digno en el mundo árabe.
      Tampoco será aceptada como un ciudadano más, su única pretensión. “Sólo
      quiero demostrar que *los transexuales no somos seres exóticos sino personas
      con los mismos sentimientos que el resto*”.
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      Frank Evelio ARTEAGA
      Miembro Fundador - *MANODIVERSA*
      Secretario Nacional - *COMITE DE ACCESO UNIVERSAL PARA GBT Y HSH*
      Punto Focal por Bolivia - *REDLACVO+*
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      Santa Cruz de la Sierra - Bolivia
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