Loading ...
Sorry, an error occurred while loading the content.
 

Guatemala: cientos de vidas que no reciben respuesta oportuna

Expand Messages
  • Frank Evelio ARTEAGA
    *Guatemala: cientos de vidas que no reciben respuesta oportuna* *Por Lídice López-Tocón* y Richard Stern*** Proyecto Acceso Centro América Este es el
    Message 1 of 1 , Jul 31, 2010
      *Guatemala: cientos de vidas que no reciben respuesta oportuna*

      *Por Lídice López-Tocón* y Richard Stern***

      Proyecto Acceso Centro América



      Este es el primero de dos artículos que describen la situación del Acceso a
      TARV en Guatemala. El siguiente se centrará más precisamente en los procesos
      de adquisición de medicamentos, precios y otros temas vinculados.



      Las acciones en Guatemala para responder a la epidemia de VIH han tenido un
      crecimiento muy significativo en los últimos cinco años. No solo con
      esfuerzos nacionales, sino también con el apoyo de la cooperación
      internacional –especialmente el Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la
      tuberculosis y la malaria-, la respuesta al VIH ha sido ampliada en este
      periodo, tanto en prevención como en atención. Sin embargo, algunos datos
      muestran que la respuesta aún no alcanza el nivel necesario para detener la
      epidemia, principalmente en cuanto a la provisión de antirretrovirales y
      atención integral, y sobre todo, nos indica que aún muchas personas mueren
      porque no reciben atención oportuna.

      De acuerdo al último informe UNGASS, a diciembre de 2009, 10362 personas que
      viven con VIH -768 niños y 9594 adultos- recibían tratamiento
      antirretroviral (TARV) en Guatemala.

      En los últimos dos años, Guatemala ha ampliado su red de atención a personas
      que viven con VIH a los hospitales de Petén, Zacapa, Escuintla, Santa Rosa
      Sacatepéquez, Quetzaltenango, Huehuetenango, además de los centros de
      atención existentes previamente en Ciudad de Guatemala, Coatepeque e Izabal.
      A pesar de ello, *el 31% de las personas que necesitan tratamiento
      antirretroviral, no logran recibirlo en estos establecimientos de
      salud*. (Reporte
      UNGASS – Guatemala, 2010. Disponible en:
      http://data.unaids.org/pub/Report/2010/guatemala_2010_country_progress_report_en.pdf.
      El Informe UNGASS 2010 de Guatemala señala que 10 362 personas, cerca del
      69% de las que necesitan tratamiento, lo reciben. Sin embargo, otras fuentes
      de información señalan que el total de personas en necesidad de tratamiento
      antirretroviral en el país es de 21 000, lo cual reduciría el porcentaje de
      acceso a menos del 50%).



      Las preguntas muy pertinentes aquí son ¿Y dónde están esas casi 5000
      personas? ¿Por qué no logran acceder a tratamiento, a pesar de la inversión
      que se ha hecho en VIH? ¿Cuáles son las barreras que impiden ese acceso?

      *Barreras*

      *Descripción*

      *Consecuencias*

      Acceso Limitado a la Prueba de diagnóstico de VIH.

      La prueba no está disponible en zonas rurales o está limitada a algunas
      poblaciones. El costo del examen en laboratorios privados es de $22.

      Diagnóstico tardío, las PVVS llegan a los hospitales con Infecciones
      oportunistas (IO) avanzadas.

      Falta de Personal Capacitados en zonas rurales.

      El personal de los establecimientos de salud de zonas rurales no ha sido
      capacitado y sensibilizado para identificar y atender casos de IO
      relacionadas a VIH.

      Las personas no reciben la atención adecuada en su primer acercamiento al
      sistema de salud. Muchas desarrollan infecciones graves que ponen en riesgo
      sus vidas.

      Centralización de centros de atención.

      Clínicas de tercer nivel únicamente en Guatemala, Puerto Barrios, Coatepeque
      y Quetzaltenango.

      Las personas que no cuentan con recursos económicos para viajar, mueren por
      falta de atención.

      Abandono de tratamiento.

      Alrededor del 10% de personas en tratamiento lo abandonan.

      Las personas desarrollarán resistencia y/o morirán.

      Deficiente Sistema de Información.

      Guatemala no cuenta con un sistema nacional de información que permita
      identificar los fallecimientos y abandonos.

      Sin información, el país no logra hacer intervenciones estratégicas para
      alcanzar el acceso universal.

      Limitaciones en contrataciones de Personal.

      En dos años, el número de personas en TARV se ha duplicado. El personal que
      brinda atención continúa siendo el mismo.

      Personal de salud agobiado, con carga de trabajo por encima de sus
      capacidades de respuesta. La calidad de atención disminuye.

      Falta de medicamentos de tercera línea.

      Algunos de los medicamentos de reciente desarrollo no están disponibles en
      Guatemala o sus elevados precios impiden su adquisición.

      Una vez que las personas han hecho resistencia a los ARV disponibles en
      Guatemala, no hay oportunidad de tratamiento y las personas morirán.

      Limitaciones para exámenes de genotipo

      Dificultades para identificar la resistencia específica.

      Los esquemas son escogidos sin la óptima precisión.

      Problemas relacionados a la compra de los medicamentos.

      Existen restricciones desde el Ministerio de Finanzas que afectan las
      posibilidades de utilizar mecanismos de compra costo -eficientes. Se han
      dado soluciones temporales.

      Altos costos de medicamentos. Dificultades para realizar planes de
      adquisiciones para el largo plazo y de nivel nacional.

      Acciones de activismo y acompañamiento a PVVS muy debilitado.

      Las organizaciones se han orientado a la búsqueda de financiamiento para
      sostener sus organizaciones, dejando de lado el seguimiento de las
      limitaciones para el acceso universal a tratamiento antirretroviral.

      Activismo fragmentado y desorganizado.

      Muertes innecesarias.

      Una de las principales barreras para el acceso a tratamiento antirretroviral
      y la atención integral es *la limitada disponibilidad gratuita de la prueba
      de VIH.* La prueba está disponible para mujeres embarazadas y otras
      poblaciones específicas (hombres que tienen sexo con hombre y mujeres
      trabajadoras sexuales) y en los establecimientos de salud de tercer nivel.
      La gran parte del país, hombres y mujeres de “población general” no son
      beneficiadas con pruebas gratuitas.

      Acceder a la prueba en los laboratorios privados puede llegar a costar hasta
      175 quetzales (equivalentes a US$22). Aún cuando voluntariamente una persona
      quiera acceder a una prueba de diagnóstico de VIH, deberá sortear la barrera
      del costo de la misma.

      La centralización de servicios que cuentan con el *personal capacitado* para
      identificar las infecciones asociadas al VIH, se constituye también en una
      barrera significativa. Generalmente las personas que presentan una infección
      oportunista son mal diagnosticadas, con un resfrío o una diarrea pasajera, y
      enviadas a casa sin mayores exámenes de laboratorios, así lo señalaron
      algunos actores clave de Guatemala, entre ellos la señora Guadalupe Deras,
      directora de la Asociación Amistad Positiva, ubicada en el Petén (al norte
      de Guatemala). El personal de salud del primer nivel y principalmente en las
      áreas alejadas de la capital, no está lo suficientemente capacitado para
      identificar las infecciones asociadas al VIH.

      Luego de unos meses, las personas afectadas buscarán atención médica
      nuevamente, esta vez en otras clínicas, donde se les sugerirá una prueba de
      diagnóstico de VIH. Desafortunadamente, es muy probable que la infección
      esté en una etapa muy avanzada y su recuperación sea muy difícil.

      Así lo evidencia el registro de la clínica Asociación de Salud Integral
      (ASI), que señala que el 20% de las personas diagnosticadas, fallecen de una
      infección oportunista (IO) antes de poder iniciar tratamiento
      antirretroviral. Las IO que más comúnmente se presentan en Guatemala son
      tuberculosis, cryptococosis, histoplasmosis y el síndrome de desgaste y que,
      si su atención no es oportuna, provocarán muertes que pudieron evitarse.
      Hasta junio del presente año, algunas de las Unidades de Atención calculan
      en alrededor de 30 el número de *personas que fallecieron *antes de iniciar
      TARV.

      Algunas estrategias se han puesto en marcha para llegar a más personas que
      deben recibir tratamiento antirretroviral. IDEI, una ONG que trabaja en VIH
      desde hace varios años en Quetzaltenango, realiza una búsqueda activa de
      personas que viven con VIH. IDEI, estableciendo *alianzas* con el hospital
      que brinda atención a personas con tuberculosis, ha hecho posible que a
      estas personas se les ofrezca y realice pruebas diagnósticas de VIH y así,
      puedan acceder a tratamiento antirretroviral de manera oportuna. Esta
      iniciativa debiera replicarse en todos los centros de atención –de cualquier
      nivel- para lograr adelantar el diagnóstico y proveer el tratamiento
      antirretroviral de manera oportuna. Por otro lado, la ONG realiza el
      seguimiento a las personas en tratamiento antirretroviral, poniendo énfasis
      en aquellas que interrumpen su tratamiento antirretroviral o fallan a sus
      citas médicas.

      Los centros de atención, como se señalaba líneas arriba, son limitados y se
      ubican generalmente en las capitales de los departamentos, lo que en
      Guatemala se conoce como “cabecera departamental”. Para acceder a ellos, las
      personas deben invertir una significativa porción de sus *ingresos
      económicos* para asistir oportunamente a sus citas. Así lo describe el Dr.
      Carlos Mejía, responsable de la Unidad de Atención Integral del Hospital
      Roosevelt, ubicado en ciudad de Guatemala.

      El Hospital Roosevelt recibe alrededor de 3000 PVVS de distintos lugares del
      país, y se ha identificado que debido a la inversión económica que significa
      trasladarse a la capital, muchas personas interrumpen su tratamiento o
      “faltan a sus citas”. El viaje hasta la capital puede significar un
      desembolso de hasta 400 quetzales (US$50 aproximadamente). La
      *descentralización
      de los servicios* se presenta como la solución lógica a esta barrera.

      La interrupción del tratamiento de parte de los usuarios y usuarias es
      registrada como *abandono. *La taza de abandonos se ubica alrededor del 10%
      en el Hospital Roosevelt, comenta el Dr. Mejía; incluso puede incrementarse
      al presentarse problemas de abastecimiento de medicamentos, como sucedió a
      inicios del presente año, que obligó a las personas que reciben
      antirretrovirales a regresar al hospital hasta dos veces al mes a
      reaprovisionarse.

      En un país como Guatemala, donde la población en situación de pobreza supera
      el 50%, los gastos de bolsillo asociados al acceso a tratamiento se
      constituyen como una fuerte barrera. Esto también se evidenció en el
      “Informe de resultados: Proceso de Visitas Domiciliarias a personas que
      abandonaron el tratamiento en la Clínica 17 de Hospital Roosevelt” de la
      Asociación Gente Positiva (2009), que señala que cerca del 50% de las
      personas identificadas por abandono fallaron a sus citas porque carecían de
      recursos económicos.

      El informe del Proceso de Visitas Domiciliara, también nos muestra que cerca
      del 30% de los casos de abandono, *acaban en muerte*. Las acciones
      coordinadas de las organizaciones de personas que viven con VIH y otras
      organizaciones de base comunitaria resultan de vital importancia para
      superar este tipo de barreras que limitan el acceso a tratamiento
      antirretroviral. Urge una respuesta articulada entre ellas y los
      establecimientos de salud que permita re-contactar rápidamente a las
      personas que han interrumpido el tratamiento y facilitar su re-inserción en
      el programa de atención integral.

      Resulta evidente el avance de la respuesta al VIH en Guatemala. Se ha pasado
      de 4500 personas en tratamiento en el año 2007, a más de 10000 en 2009. Este
      rápido crecimiento de la atención y la provisión de tratamiento también han
      generado otras dificultades tanto para las personas que llegan a recibir la
      atención, como para aquellas que la proveen.

      Los establecimientos de salud atienden ahora dos o tres veces el número de
      personas que atendían años anteriores. Definitivamente la calidad de la
      atención se ve afectada en estas situaciones; “debemos atender a más
      personas con el mismo personal y la atención no va a ser la misma”, señala
      el Dr. Carlos Mejía. Dada la diversidad de la población guatemalteca,
      aquellas personas que necesiten de una atención más personalizada,
      culturalmente adaptada, serán las más afectadas por esta recarga laboral del
      personal de salud.

      La *situación del personal de salud se ha visto agravada en los últimos
      meses*. Por un lado, el proceso de transición entre la segunda y la tercera
      fase del Proyecto financiado por el Fondo Mundial, ha detenido parte del
      financiamiento que era destinado hacia el personal de salud y que debía ser
      asumido por el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) de
      Guatemala hacia finales de la segunda fase; este último, en lugar de ampliar
      las contrataciones de mayor personal de salud, ha iniciado distintas
      acciones orientadas a reducirlo en términos numéricos (es decir, despedir
      personal) o en términos de capacidades (estableciendo puestos para la
      atención especializada con salarios que no corresponden a un/a profesional
      capacitado/a con experiencia en VIH).

      El impacto de estas acciones aún no se ha estudiado; sin embargo, se prevé
      que el despido del personal de salud obligará a los establecimientos a
      reducir sus horarios de atención. Para el Dr. Mejía, esto dejará a muchas
      personas sin atención, ya que no lograrán llegar en los horarios reducidos.

      *La descentralización real y eficiente* es un paso significativo para el
      acceso universal a atención y debe ser dado de manera integral; acompañado
      de capacitación y sensibilización al personal de salud que brindará la
      atención y en coordinación con organizaciones de base comunitaria que
      conozcan la dinámica de las personas que viven con VIH y en situación de
      pobreza. Esta es la sugerencia de la Sra. Guadalupe Deras, directora de la
      Asociación Amistad Positiva - Petén. La organización realiza búsqueda activa
      de personas que han interrumpido su tratamiento, con el objetivo de
      reintroducirlas en el programa de atención. “Es un trabajo de todos, el
      servicio tiene que ser difundido, y nosotros estamos para ayudar a la Unidad
      de Atención Integral, y salvar a aquellas personas que dejan el
      tratamiento”, ha indicado la Sra. Deras.

      Esta opinión también es compartida por otra activista en temas de VIH, Iris
      López, quien señala que “no debemos dejarnos solos unos a otros, sino
      apoyarnos; sobre todo apoyar a aquellas personas que recién inician su
      tratamiento y que no reciben todo el apoyo social necesario para garantizar
      su adherencia”. La Sra. López considera que se debe retomar las estrategias
      de los grupos de apoyo en las unidades de atención, que permitían, por un
      lado, dar soporte a las personas que recibían el diagnóstico positivo o
      iniciaban tratamiento, y por otro lado, daban la oportunidad de apoyar en
      las dificultades que enfrentara la persona en la continuidad de la terapia
      (realizando actividades para cubrir costos de transporte o pruebas, por
      ejemplo).

      Hasta el momento, a pesar de las nuevas unidades de atención integral que se
      han inaugurado en el país –se espera llegar a 17 hacia finales del presente
      año-, la descentralización que se ha puesto en marcha no ha respondido a las
      necesidades de la población.

      Por un lado, persiste la *desconfianza de las mismas PVVS en los recursos
      profesionales locales*; por ello, a pesar de los costos, insisten en recibir
      el tratamiento en hospitales de otras localidades. A esta desconfianza se
      suma las limitaciones en cuanto a los horarios de atención. Es el caso del
      Hospital Regional de Quetzaltenango, donde las personas enfrentan serios
      problemas para acceder a atención, “la doctora solo atiende a PVVS de 7 a
      11 de la mañana y solo ve a tres o cuatro personas cada día. No es
      suficiente para cubrir las necesidades de la población,” señalaron unas PVVS
      que reciben atención en esta Clínica.

      Recientemente, una PVVS que provenía de un lugar lejano a la ciudad llegó a
      su cita dos días antes de la misma, aparentemente no había comprendido la
      indicación escrita de la fecha de su cita. Se le dijo que no se le podía
      atender y se le dio una cita para tres meses después.

      *Carta de Reclamo*

      Extractos de una carta que resume los atropellos en la Clínica Uno de
      Quetzaltenango que ha sido publicada por Jessica Lasaga Avilés, una
      Psicóloga que realiza su internado en el Hospital:

      “Algunos pacientes comentan que cuando la doctora los ve, simplemente les
      pregunta ¿cómo están? y al contestar “bien”, les manda a la farmacia para
      recibir sus medicamentos y les da su próxima cita en 3 meses. Cuando la
      persona contesta que no está bien, tampoco los chequea y la manda directo a
      la farmacia.”

      “Varios pacientes llegan tardes a sus citas y solo recogen su medicación.
      (…) un paciente llego a su cita con la Doctora, con una infección muy mala;
      la Doctora lo mando por exámenes y le dijo que cuando regresara a su
      siguiente cita le explicaría los resultados y le daba un tratamiento para la
      infección. No soy Médica pero pienso que una infección sin tratamiento por
      dos meses podría causar mucho daño a ese paciente y los exámenes no servirán
      de nada en dos meses.”

      “Es penoso ver a pacientes quienes vienen para su tratamiento y son
      tratados de esta forma. Sabemos desde la psicología de la salud que el
      soporte es una de las cosas más importantes para pacientes con enfermedades
      crónicas, y el soporte médico es vital. Soporte médico no es solamente
      entregar medicamentos, soporte médico significa un(a) doctor(a) a quien le
      importan sus pacientes y los trata bien.”





      Según una PVVS “A veces ellos (el personal de salud) nos dicen que debemos
      estar felices porque nos están haciendo el favor de atendernos”.

      Un grupo de Auto Apoyo local en Quetzaltenango brinda talleres de adherencia
      para 60 PVVS como parte de sus actividades. Ante las limitaciones en la
      atención, éste es un elemento clave, que generalmente no se encuentra
      disponible en todas las áreas urbanas o rurales, donde las clínicas carecen
      de consejería para la adherencia y los grupos de apoyo son débiles o
      inexistentes.

      Finalmente, otra limitación señalada por algunos actores respecto a la
      descentralización es la *disponibilidad de medicamentos*. Los hospitales que
      iniciaron los programas de tratamiento antirretroviral recientemente no
      cuentan con todos los medicamentos que están disponibles en el país.
      “Generalmente disponen de los esquemas de primera línea -los básicos-, pero
      para recibir los medicamentos de rescate, tenemos que ir hasta Ciudad de
      Guatemala”, señala Guadalupe Deras. Ella no comprende el por qué de esta
      situación, pero considera que es responsabilidad del Ministerio de Salud
      proveer todos los medicamentos en todos los servicios que brindan
      tratamiento.

      *Otros aspectos que ponen en riesgo el acceso a TARV y su sostenibilidad*

      *Estigma y discriminación*

      Guatemala es un país de epidemia de VIH concentrada, con índices de pobreza
      muy altos y niveles de educación formal muy bajos. Las estrategias de
      prevención y respuesta al VIH se concentran en las poblaciones de los
      centros urbanos más poblados y las áreas rurales siguen siendo las más
      postergadas. El desconocimiento de la infección y sus métodos de prevención
      parecen no haberse difundido lo suficiente en el país.

      El *estigma y la discriminación* asociada al VIH, sumados al desconocimiento
      de la infección, impiden que las personas que sospechan de su diagnóstico
      puedan acceder a los servicios de atención sin temor a maltratos o
      discriminaciones, comunes en la atención al VIH. El temor a las reprimendas,
      que para algunas personas constituyen un maltrato, también es un factor que
      contribuye a los abandonos del tratamiento.

      *Medicamentos y exámenes no disponibles*

      Una preocupación constante entre los y las responsables de la atención a
      personas que viven con VIH y reciben tratamiento, es la dificultad para
      acceder a *medicamentos de reciente desarrollo.*

      Darunavir, raltegravir, atazanavir y efurvitide, son algunos de los
      medicamentos que aún no se comercializan en Guatemala y que tampoco cuentan
      con registro sanitario en el país. Su uso sería necesario para algunas
      personas que han recibido múltiples esquemas de tratamiento y que presentan
      resistencia a los medicamentos más usados.

      Si bien se ha previsto que algunos de estos medicamentos sean adquiridos con
      el financiamiento de la tercera fase del Proyecto del Fondo Mundial, tanto
      la ausencia de registro sanitario de los medicamentos, como su costo
      elevado, presentan dos grandes desafíos para la sostenibilidad de los
      programas en los próximos dos años. No se ha logrado acceder a información
      actualizada de los precios de estos medicamentos, pero en otros países el
      tratamiento anual *supera los 5 mil dólares americanos* y en alguno de los
      caso incluso se ubica por encima de *15 mil*.

      El acceso a medicamentos de reciente desarrollo se vincula directamente a la
      disponibilidad de las *pruebas de resistencia*. En Guatemala solo existe una
      entidad que cuenta con estos exámenes, la Asociación de Salud Integral, que
      está ubicada en la ciudad capital. Aún cuando pueda cubrirse los costos de
      los reactivos, que a la fecha oscilan entre 300 y 400 dólares americanos,
      existen otros desafíos, como los procesos de toma de muestras y la
      capacitación de personal, que deben ser abordados en el próximo año.

      Finalmente, los *procesos de compra de medicamentos * se presentan también
      como una barrera para el acceso a medicamentos. Desde el año 2009, las
      modificaciones en la normatividad del Ministerio de Finanzas impiden el
      traslado de recursos nacionales a unidades administradoras, como el Fondo
      Estratégico de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), por ejemplo;
      lo cual limita la compra de antirretrovirales a precios competitivos. Debido
      a estas limitaciones, en este año el Ministerio de Salud Pública y Atención
      Social debió adquirir antirretrovirales en el mercado local por más de 5
      millones de dólares (alrededor de 40 millones de quetzales), pagando precios
      hasta 10 veces superiores al mercado latinoamericano.

      Hacia junio de este mismo año, se ha logrado firmar un convenio, como una
      excepcionalidad a la normativa de Finanzas, que ha hecho posible una segunda
      compra de antirretrovirales por la suma de 1,76 millones de dólares. Aunque
      no fue posible tener acceso a los tipos y cantidad de medicamentos
      adquiridos, se tiene información de que los periodos cubiertos son
      similares, lo que evidenciaría un “desperdicio” de más de 3 millones de
      dólares en la primera compra.

      La firma del Convenio estaría mostrando el interés del MSPAS en realizar las
      compras a través de mecanismos costo – efectivos, aunque hace falta
      modificar sustancialmente la normatividad nacional, de tal manera que
      permita utilizar este u otros mecanismos, sin recurrir cada vez a
      excepcionalidades.

      Ahora que el país iniciará una siguiente etapa con el Proyecto financiado
      por el Fondo Mundial, deberá alinearse a las políticas de esta instancia
      que, según algunos actores de la respuesta al VIH, habría puesto como
      condición al financiamiento, que las compras de medicamentos e insumos se
      realicen a través de OPS, otros proveedores internacionales o el mecanismo
      de compra del Fondo Mundial.

      El *debilitamiento de la vigilancia social y el “activismo”* ha perdido
      fuerza en Guatemala. “La meta principal debe ser el acceso universal a
      atención integral de todos los guatemaltecos que viven con VIH”, indica Alma
      de León, Coordinadora de la Coalición Internacional de Activistas en
      Tratamiento, Asesora de la Alianza Nacional de grupos de PVVS y Asesora de
      REDCA+. “El activismo en Guatemala debe seguir creciendo y ser proactivo,
      asegurar la vigilancia social continua del cumplimiento de las leyes y los
      planes estratégicos; que éstos no solo existan formalmente, sino que se
      implementen en la realidad”, señala.

      La división entre los grupos que se han ido generando a nivel local y el
      conflicto entre ellos puede ser uno de los factores del debilitamiento de la
      vigilancia social. Sin embargo, Alma de León señala que estos conflictos
      deben ser superados y el movimiento debe orientarse a asegurar que ningún
      guatemalteco se quede sin la atención y el tratamiento que necesite. Un
      grupo de activistas que trabajen a lo largo de todo el país, entrenados para
      dar seguimiento estratégico a las acciones y asegurar que todas las PVVS
      reciban atención, sería un modo adecuado de proceder de acuerdo a la opinión
      de la Coordinadora de CIAT.

      Guatemala continúa avanzando en la respuesta al VIH; sin embargo, la
      situación que describen algunos de los actores de esta respuesta parece
      indicar que la velocidad o intensidad de la misma, no parece cercana a
      detener la epidemia. Debemos tener claro que las barreras significan vidas
      perdidas, vidas que pueden salvarse con un oportuno acceso a tratamiento
      antirretroviral y que deben vitalizarse las acciones desde la sociedad civil
      y las poblaciones afectadas para consolidar el acceso a atención integral.

      * *

      * *

      *Es “costo - efectivo” salvar a quienes se quedan en el camino en Guatemala?
      *

      Por Richard Stern

      (David Efrén López ha dado su autorización para reproducir su historia y
      usar su nombre)

      El pasado 19 de marzo de 2010 recibí una llamada del activista de EE UU
      Mathew Kavanaugh en relación con el caso de David Efrén López, un
      guatemalteco con VIH/Sida de 23 años que tenía problemas para acceder a
      tratamiento en el Hospital Roosevelt de Ciudad de Guatemala.

      Hace ocho meses David había decidido no tomar el medicamento Kaletra
      (lopinavir/ritonavir) que se le ofreció como parte de la terapia.
      Aparentemente había desarrollado resistencias a los medicamentos que había
      estado tomando. David no contaba con la información necesaria para darse
      cuenta que su decisión era peligrosa, debido a información incompleta que
      había recibido había concluido que no podría tomar ese medicamento. Por esta
      razón, en su historia clínica se anotó que era un paciente “no adherente”.

      Ocho meses después, experimentó una serie de síntomas como pérdida de peso y
      sudores nocturnos. Sin embargo, al regresar al hospital, éste se negó a
      darle tratamiento, ya que había sido clasificado como paciente “no
      adherente”.

      Mi intervención se produjo en este momento. David declaró que estaba
      dispuesto a aceptar cualquier tratamiento que se le asignara.

      Después de que Kavanaugh nos puso en contacto, me comuniqué con el médico a
      cargo de la Unidad de Atención, el doctor Carlos Mejía, quien se mostró
      dispuesto a reabrir la historia clínica de David para permitirle acceder a
      un tratamiento. Sin embargo, en sus primeras visitas únicamente se le
      hicieron pruebas de evaluación diagnóstica que revelaron, entre otras cosas,
      que su recuento de células CD4 estaba en un peligroso nivel bajo de 4
      unidades. Días más tarde, el Dr. Mejía aclaró que el esquema más adecuado
      para David debería incluir Kaletra y Abacavir, sin embargo no podía ser
      iniciado porque no había existencias de abacavir en Guatemala en ese
      momento. El cóctel no estaba disponible para David, y posiblemente para otro
      centenar de pacientes que lo necesitaban.

      Mientras tanto, David recibiría medicación profiláctica para la prevención
      de enfermedades oportunistas.

      El 25 de mayo, más de dos meses después de mi primer contacto con el caso de
      David, el Hospital Roosevelt seguía sin disponer de Abacavir. En una reunión
      en República Dominicana, el Dr. Mejía me explicó que el único régimen de
      tratamiento disponible para David requería Tenofovir y Abacavir
      obligatoriamente, así como también Kaletra (Alluvia). Mientras tanto, David
      sufría fiebres contínuas y se encontraba cada vez más débil. Cuando acudía
      al hospital, se le practicaban pruebas diagnósticas y era devuelto a casa,
      pero sin antirretrovirales.

      Finalmente, alrededor del 20 de junio, los empleadores de David, que se
      habían mostrado su apoyo durante todo el proceso, se dieron cuenta que su
      salud se deterioraba con rapidez y le impedía trabajar. Se decidió derivar
      su caso al “Hospital de Infectología del Instituto Guatemalteco de
      Seguridad Social”, de carácter semiprivado (En Guatemala, el sistema de
      atención sanitaria está dividido y el IGSS solo está disponible para los
      trabajadores cuyas empresas pagan una cuota mensual por ellos.
      Aproximadamente un 20 por ciento de la población de Guatemala está incluido
      en el sistema del IGSS). David recibió por fin en el hospital un cóctel de
      DDI, Kaletra y Abacavir..

      Después de dos semanas en el hospital, David fue dado de alta por su
      aparente mejoría. Pero el sábado 10 de julio, empezó a presentar fuertes
      dolores que le impedían caminar. Le comuniqué estas noticias a Rudy Felipe,
      de la ONG donde David trabaja, quien lo acompañó a la sala de emergencias
      del Hospital del IGSS, donde fue ingresado nuevamente y dónde permanece
      hasta la fecha.

      Me he comunicado diariamente por teléfono con David a partir de entonces
      (pocos guatemaltecos en situación de pobreza disponen de teléfonos celulares
      y éste es el único medio permitido para recibir llamadas en el hospital).
      David continuaba quejándose de fuertes dolores e indicó que el analgésico
      que le suministraban no tenía efecto sobre el dolor.

      El médico de David le aseguró que le practicarían una punción lumbar,
      programada para el 12 de julio, con el fin de investigar la causa del severo
      dolor de espalda y las dificultades para caminar. Mi preocupación era que
      tuviera una infección oportunista de importancia que pudiera haberse
      extendido por la columna vertebral.

      Al despertarse el 12 de julio, David fue informado que su médico no
      regresaría hasta dentro de dos semanas después y que no se le practicaría la
      punción lumbar.

      Decidí llamar a la oficina del director de infectología para expresar una
      queja por esta situación. En sucesivas llamadas, la asistente del director
      me escuchó mientras le expresaba mi preocupación por la situación de David y
      por el hecho de que no se realizara el seguimiento médico que se había
      anunciado. Por sugerencia de la asistente, envié mi solicitud por correo
      electrónico, pero no recibí respuesta alguna. Por último, decidí enviar una
      carta formal por fax de manera que mi pedido no pudiera ser ignorado por las
      secretarias y el personal de asistencia de la oficina.

      *21 de Julio, 2010*

      * Dr. Edwin Cambranes
      Director, Departamento de Médicos Infectólogos*

      *Dr. Juan Roberto Morales
      Director General de Medicina, IGGS Guatemala*

      *Estimados Dr. Edwin Cambranes y Dr. Juan Roberto Morales:*

      * Me gustaría poder conversar con Ud acerca del caso de David Efrén López,
      quien está en el Hospital de Infectologia. Ha pasado tres de las últimas 4
      semanas en Hospital, pero aparentemente su salud no ha mejorado.*

      * He hablado con Orfa Godines y Beatriz Godines con mucho detalle acerca de
      nuestra preocupación sobre el caso de David. Abajo incluyo una descripción
      de nuestro proyecto.*

      * No busco información médica de David, no soy pariente, pero deseo que me
      aseguren que Uds. van a dar el seguimiento necesario con respecto al caso
      de David, quien ha estado muy grave durante mucho tiempo. Estoy con toda la
      voluntad de colaborar con Uds., pero más que todo espero que se alcance la
      meta de darle la atención necesaria a David.*

      * Me sentí preocupado al escuchar de una persona allegada que visitaba hoy
      a David que algunas enfermeras y personal en el hospital hicieron quejas
      directamente a David por haber buscado apoyo de nuestra organización. Creo
      que David en su condición tan delicada tiene derecho a buscar apoyo.
      El médico que estaba a cargo fue de vacaciones sin haber cumplido con un
      compromiso de hacer el examen indicado de la columna vertebral. Por lo menos
      esto es lo que entiendo.*

      * Entiendo que ahora el médico Ever García está temporalmente manejando el
      caso de David. *

      * Otra vez quiero indicarles que mi intención es colaborar para ayudar a
      David, un joven de 23 años quien está luchando por su vida.*

      * Atte.*

      *Richard Stern, Ph.D*



      El 23 de julio volví a enviar la comunicación al Dr. Cambranes y al
      presidente del directorio del IGSS, el Doctor Reyes. Por la tarde de ese
      mismo día recibí finalmente respuesta de la secretaria del doctor Cambranes
      en la que me indicaba que estaba intentando comunicarse conmigo
      telefónicamente. Mientras tanto, David había sido derivado directamente a un
      médico neurólogo que le practicó una serie de pruebas y aumentó la dosis de
      su medicación para el dolor. Al devolver la llamada y hablar con la
      secretaria del doctor Cambranes el día 27 de julio, ella indicó que el
      médico de David había vuelto de sus vacaciones y que pronto comenzaría una
      fisioterapia para el problema de espalda, además de haber ordenado pruebas
      adicionales. También señaló que el personal del hospital había negado que se
      hubiera producido hostilidad alguna hacia David por haber solicitado el
      apoyo de una organización no gubernamental como la nuestra. En cualquier
      caso, me hizo saber que el personal había recibido instrucciones para
      detener el acoso si éste hubiese sido el caso.

      *¿Es costo - efectivo dedicar tanto tiempo a un caso como el de David Efren
      Lopez? *

      Desconozco la respuesta. Se han intercambiado un total de 100 mensajes de
      correo electrónico y un número parecido de llamadas telefónicas se han hecho
      a Guatemala. ¿Se trata de un enfoque que puede replicarse como método de
      trabajo en otras intervenciones para ayudar a las PVVS que se quedan en el
      camino, y disminuir de este modo la tasa de mortalidad? Es probable que esto
      costara menos si existiese un esfuerzo local organizado por parte de
      activistas de las organizaciones de la sociedad civil guatemalteca, que
      cuentan con un acceso más directo a los tomadores de decisiones de su país.
      Como solución ideal, se podría establecer una “coalición específica” de
      alrededor de 100 PVVS activistas, personas bien capacitadas y conectadas
      por vía telefónica e internet con diversas regiones de Guatemala, que puedan
      realizar el seguimiento de casos como éste.

      Lo que sí sé con certeza es que cada año llegan a Guatemala más de 20
      millones de dólares en ayuda exterior para el VIH/Sida. La mayor parte de
      esta ayuda procede de USAID y del Fondo Mundial y, sin embargo, todavía hay
      un 32 por ciento de PVVS que mueren antes de recibir ningún tratamiento.

      No todos los miembros de las ONG de la sociedad civil están concentrados en
      los proyectos para la 10ª Ronda de financiación del Fondo Mundial. Cabe
      preguntarse si sus esfuerzos están enfocados en proyectos que tengan impacto
      en la tasa de mortalidad. ¿En qué concentra sus esfuerzos la sociedad civil
      cuando sabemos que CADA SEMANA mueren 100 guatemaltecos por falta de acceso
      a pesar de todo el dinero que hay disponible? ¿De qué manera es posible
      crear una coalición de activistas efectiva que dedique sus estrategias de
      intervención a evitar que se produzcan estas muertes innecesarias?

      El sistema de salud de Guatemala no puede justificar la catalogación de
      pacientes como “no adherentes” y luego negarle los servicios sanitarios,
      como ha ocurrido en el caso de David. Se necesitan mejores programas de
      educación en tratamientos y un mayor reconocimiento de los principios
      básicos de los derechos humanos. Un rechazo inicial al tratamiento, la “no
      adherencia”, no puede convertirse en una sentencia de muerte de parte del
      Ministerio de Salud. Desconocemos el número de personas que han sido
      catalogadas como “no adherentes” por razones parecidas y que han muerto como
      consecuencia de ello. ¿Cuántas personas anónimas llegan a los hospitales y
      no reciben atención por el hecho de ser “no adherentes”.



      *Lidice Lopez Tocon
      Consultora
      Asociacion Agua Buena
      lidilt@...<http://es.mc277.mail.yahoo.com/mc/compose?to=lidilt@...>



      **Richard Stern
      Director
      Asociacion Agua Buena
      +506-2280-3548

      rastern@...
      rick.costarica@...<http://es.mc277.mail.yahoo.com/mc/compose?to=rick.costarica@...>

      skype: Richard.Sterncr



      Proyecto Acceso Centro América

      Este es el primero de dos artículos que describen la situación del Acceso a
      TARV en Guatemala. El siguiente se centrará más precisamente en los procesos
      de adquisición de medicamentos, precios y otros temas vinculados.







      --


      [Non-text portions of this message have been removed]
    Your message has been successfully submitted and would be delivered to recipients shortly.