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Suplemento LGBT de En Rojo de Claridad

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    Suplemento especial en honor al Orgullo LGBT en la sección En Rojo de Claridad:
    Message 1 of 1 , Jun 1, 2011
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      Suplemento especial en honor al Orgullo LGBT en la sección En Rojo de Claridad:

      http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=41DAF4C3FFCAC7FF18362F9353A40343

      Lo mejor de Dos muchos mundos

      Sebastián Colón-Otero/Suplemento Especial En Rojo

      "No te puedo dar trabajo por que es que la gente no entiende y los clientes se sienten incómodos"

      ¿Cuántas veces has pensado que por ser quien eres terminarás sin empleo, en posición de desventaja y marginalización? ¿Conoces el profundo miedo de saber que tu identidad, tu forma de sentir y ser, será rechazada de tal manera que vivirás en un mundo que te niega acceso a estudiar o trabajar? ¿El dolor de ir a una entrevista de empleo sabiendo que en cuanto te vean decidirán no darte trabajo? Esa es la realidad para la mayoría de las personas trans (transgénero y transexuales) y es duro vivir en un mundo que crea condiciones que atentan contra nuestra vida. Duele que se nos culpe a nosotr@s de un abuso que está basado en ignorancia y transfobia generalizada.

      Hay una profunda falta de entendimiento sobre las realidades de las personas trans. La transfobia –odio, miedo y falta de entendimiento de las personas transgenero y transexuales– nos coloca en posiciones de desventaja y nos condena a una vida de marginalización sin acceso a trabajo, educación y salud. La denegación de documentos básicos de identificación como el certificado de nacimiento y licencia de conducir en acorde con nuestra identidad hace difícil, y en ocasiones imposible, el acceso a trabajos, aun cuando estemos cualificados. Cuando a pesar de estos obstáculos accesamos a trabajo, se pretende que se nos hace un favor y se asume que `no tenemos mucho que ofrecer'.

      Se dice que las personas trans somos `lo mejor de dos mundos', usualmente en relación a nuestra sexualidad y en un contexto transfóbico que nos posiciona como animales sexuales limitados a asuntos de deseo. Yo propongo que las personas trans tenemos perspectivas y experiencias desde `muchos mundos' y esto beneficia la fuerza laboral y la sociedad en general.
      Yo soy un hombre trans –fui clasificado mujer al nacer– soy un ser transgresor y vivo orgulloso de ser quien soy. Mi experiencia en múltiples identidades es compleja. Yo he sido: Niña, mujer heterosexual, lesbiana, ni mujer– ni hombre, género queer, persona que fue clasificada nena al nacer y creció como nena que siempre se supo nene, hombre feminista, transgénero, hombre heterosexual …Complicado verdad?

      Esa complejidad me da acceso a múltiples experiencias y me permite conectar con mujeres y hombres, con personas straight, gays, bisexuales, lesbianas, hombres masculinos o femeninos, mujeres femeninas o masculinas, sobrevivientes de violencia, etc. Mis identidades me permiten tener un profundo entendimiento de esas experiencias y ser sensible a sus necesidades pues de algún modo yo "he estado en sus zapatos".

      Si bien las conversaciones sobre las realidades trans tienden a asuntos de derechos humanos, yo creo que es importante que se reconozca que somos más que victimas, somos agentes sociales.

      Mis experiencias de género pasadas no desaparecieron de mi vida sino que son parte de mi manera de ver el mundo. Fui trabajador social en una clínica de salud reproductiva y como hombre compartí con mujeres mi experiencia con intervenciones médicas. Cuando una mujer me decía que se sometería a una histerectomía, yo compartía información sobre qué esperar de la operación, cómo cuidarse, etc. No solo como proveedor de servicios, sino porque al fin y al cabo soy un hombre que tuvo una histerectomía– distintas razones – pero misma cirugía. Mi alianza con las mujeres es profunda pues después de todo soy un hombre que `ha vivido lo que viven las mujeres' y eso aumenta mi capacidad como aliado.

      Como persona trans comparto con las mujeres la experiencia de que nuestros cuerpos son tratados como propiedad pública. Las mujeres en la clínica decían: "cuando una esta embarazada la gente te quiere decir cómo vivir, te tocan y hacen comentarios inapropiados sobre tu cuerpo; "no te comas eso"; "que grandes tienes las tetas". Yo entiendo esa experiencia porque como persona trans la gente me toca el pecho, me agarran y me dicen "que fuerte eres" o me hacen preguntas inapropiadas como "¿qué es lo que tienes allá abajo, te operaste?"o "¿tienes pene?". En ambos casos, tanto para mujeres como para personas trans, los límites de respeto son violados constantemente. Se asume que es aceptable tocarnos, darnos instrucciones y controlar nuestros cuerpos. Además, tanto mujeres como personas trans, somos expuestos a sistemas de salud inadecuados.

      Mi vida actual de hombre `straight' me permite conectar con otros hombres de `straight a straight'. Me permite crear diálogos sobre sexismo. Yo entiendo, como hombre trans, la constante presión de probar que soy "un hombre completo". Esto, junto con la experiencia de haber vivido como mujer, me da la oportunidad de compartir mi experiencia y crear conversaciones con otros hombres sobre cómo el sexismo nos hace daño a los hombres también; la forma en que nos quita la capacidad de amar y nos deja llenos de dolor y miedo. Trabajo con hombres confrontando el sexismo desde adentro y explorando maneras de ser hombres más sensibles.

      Mi vida en múltiples identidades queer me permite entender las necesidades LGBTQI y trabajar como activista para que se ofrezca mayor acceso a servicios de salud respetuosos e inclusivos.
      En mi trabajo como psicoterapeuta profesional mi identidad trans me ofrece una perspectiva que me permite apoyar y crear redes de alianza profundas con mujeres, hombres y personas queer de todos los trasfondos imaginables. He tenido la oportunidad de ver cómo mi identidad, y mis múltiples experiencias de género, me ayudan a entender las realidades emocionales de mis clientes y me provee un sentido de conexión, que más que separarme de sus experiencias, crea un contexto de entendimiento que facilita el desarrollo de un proceso terapéutico efectivo. Como psicoterapeuta mi identidad trans, más que quitar, añade a mis capacidades y me da herramientas adicionales para ayudar a las personas en su proceso de sanación emocional.

      Nuestra experiencia como personas trans nos provee una perspectiva de vida que, dada la oportunidad, nos capacita para contribuir a la sociedad como valiosos agentes de cambio.

      Es hora de que reconozcamos el valor social de las personas trans, no solo por que somos seres humanos, sino porque tenemos mucho que ofrecer incluyendo la posibilidad de mayor entendimiento mutuo y la creación de un mundo más libre. Nuestra existencia evidencia que las líneas divisorias entre lo femenino y lo masculino son falsas. El miedo a perder esas divisiones provoca reacciones violentas. No hay más que ver las noticias para confirmar que este nivel de violencia puede ser mortal. Está en nuestras manos como comunidad confrontar el miedo y la ignorancia. Es nuestra responsabilidad crear un Puerto Rico con mayor entendimiento mutuo, con menos violencia y mayores oportunidades para tod@s. Les invito a reevaluar su relación con las comunidades trans y a conectar con su propio lado transgresor... Al fin y al cabo tod@s tenemos la capacidad de ser lo mejor de muchos mundos!

      El autor es activista trans, consultor y psicoterapeuta puertorriqueño residente en Nueva York.

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      http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=41EA6565028FF79C7F43ACF362EDF3BE

      Informe de un asesinato / Encuentros

      Alberto Natal/Suplemento Especial En Rojo

      Informe de un asesinato

      Señor Superintendente de la Policía:

      Le hago llegar el informe sobre el asesinato del joven homosexual ocurrido el pasado 17 de septiembre de 2009. Seré breve. Según la investigación, el occiso recibió cuatro impactos de bala; uno de ellos, con entrada por el pómulo derecho y salida por detrás de la oreja izquierda, de carácter mortal. ¿Sobre el asesino? Hasta ahora no hay ningún sospechoso, pues como siempre ocurre, nadie sabe ni vio nada. Extraño, ¿no?, cuando los hechos ocurrieron en una plaza pública donde se conoce que se reúnen muchos individuos como ése. Como usted sabe, habíamos recibido tantas querellas por prostitución, inmoralidad y perversión. Es más, los agentes Gómez y Pérez, en sus rondas preventivas, habían intervenido esa noche con algunos de estos invertidos, o sea, individuos vestidos de mujer, para ordenarles –claro, por su bien– que desalojaran el área. Pero hicieron caso omiso, con los resultados que ya todos conocemos.

      Este asesinato me ha despertado algunas dudas. ¿Por qué esta gente, que son tan indefensos, débiles; se expone a tantos peligros? Son presa fácil para los delincuentes. ¿Por qué no buscan trabajo en un beauty o algo así? Apuesto que allí, en su ambiente, se van a sentir más cómodos y seguros. A la verdad que tampoco entiendo tanta algarabía de la prensa y de la sociedad. "Que si derechos civiles, que si derechos humanos." Yo ni sé cual es uno o el otro. Y mucho menos entiendo, para lo que aporta esta gente a nuestra sociedad, que a mi entender, no es mucho ni nada bueno, ¿por qué se aferra tanto a querer vivir?

      Encuentros

      El aliento ardiente y embriagado, a la vez que le repugnaba, le ponía la piel de gallina y le debilitaba las piernas. Las manos ásperas que destilaban sudor amasaban su espalda que no conocía caricias. Aquel sexo fuerte retumbaba en sus extrañas; sin embargo, se esforzaba por disimular que lo estaba disfrutando. No había susurros ni palabras bonitas. Todo era igual a otros viernes.

      Manolo aparecía de madrugada mientras el barrio entero dormía. Bien borracho, bastante bellaco, y menos avergonzado, tiraba piedritas a la ventana del cuarto para anunciarle su llegada. Entonces, detrás del corral de los cerdos; entre la secretividad de la noche y el clandestinaje del deseo; descargaba sus odios, dudas, secretos, miedos y vergüenza. Al final se despedía:
      –Ya sabes, canto e maricón: si dices algo, te mato.

      Charlie no temía a las amenazas. Había superado complejos y miedos. También había sobrevivido a burlas, abusos, insultos, y golpizas. Eso sí, temía perder esos encuentros con Manolo, uno de los muchachos del barrio que lo llamaba pato, maricón y loca, como en el pasado lo hicieron otros hombres ya casados. Aunque nada le importaba. Añoraba esos encuentros pues eran las pocas veces en las que se sentía libre. Más aún porque esperaba, a sus 53 años, que algún día uno de esos chicos se despidiera con tan solo un beso.

      El autor es caborrojeño. Obtuvo un título de Bachillerato en Ciencias con especialización en Geología de la Universidad de PR -Recinto de Mayagüez en 1997. Su tesis de maestria fue el libro de cuentos El fotógrafo y otros cuentos: imágenes de un mundo en decadencia.

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      http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=48A84F6CD5B89139BC607C42349BA0F2

      Testimonios: Amarilys Pagán Jiménez

      Publicado: martes, 31 de mayo de 2011

      Amarilys Pagán Jiménez

      Cuando se reconoce la desigualdad, se le mira de frente, se le vive en lo cotidiano, no queda más remedio que enfrentarla. Enfrentarla para vencerla pero no desde una perspectiva individual- esa sólo maquilla la desigualdad- sino colectiva. En ese sentido, creo que primero reconocí la desigualdad derivada de la raza, luego la de género y más tarde la de orientación sexual. Cada uno de esos procesos trajo a mi vida un nuevo nivel de conciencia acompañado -claro está- de sus correspondientes dosis de dolor, coraje y miedo. Aceptarme como lesbiana en medio de una sociedad hostil hacia lo que soy, fue uno de los procesos más fuertes de mi vida y a la vez, una victoria de esas que te dejan convencida de que puedes enfrentar todo lo que venga detrás… el desamor de personas importantes en tu vida, la exclusión de espacios familiares e inclusive las palabras violentas y ofensivas que fluyen con demasiada facilidad hacia nuestra comunidad en nuestro país. Quizás por eso el trabajo que hago por las mujeres de nuestra Isla lo hago con tanta pasión y amor. En Matria, puedo ver la historia de cada mujer sobreviviente de violencia doméstica o de la pobreza y tener presente que sus procesos de vida pueden ser complejos, opresivos, fuertes, dolorosos y tristes. A pesar de que cada mujer de las que atendemos tiene una realidad distinta, puedo crear en mi mente el mapa de los vericuetos de la desigualdad y ser empática con su situación. Puedo verlas como seres integrales porque yo misma tuve que superar la fragmentación de mi humanidad ante la mirada de quienes eran incapaces de ver más allá de mi orientación sexual.

      Esa empatía, sin embargo, tiene un afán de trascender el caso a caso porque sé que sólo enfrentando el sistema que nos discrimina- por lesbianas, por mujeres, por pobres, por negras, por simplemente existir al margen de las normas tradicionales- es que podemos abrir las puertas a la esperanza y la felicidad.

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      http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=41E52ED89EF33A1ECA9B18E366A6CF73

      Música bajo la rosa

      J. E. Fernández/Suplemento Especial En Rojo

      Nunca me he visto en una situación donde haya tenido que mirar a un hombre a los ojos luego de haberle saboreado la carne. Eso, muchos de ustedes dirán, me descalifica de plano para rendir opiniones sobre asuntos pertinentes al "amor que no osa en mencionar su nombre".

      Sin embargo, ello no fue un impedimento para que algún miembro de un cabal secreto del movimiento LGBT, sacara mi nombre de algún estuche esotérico y me asignara la escritura de el artículo que hoy les entrego.

      Y digo "cabal secreto", porque los que me han leído antes saben que tengo una imaginación hiperactiva: Me gusta pensar que soy especial, y que estas personas que me encontraron entretenido son gente que se reúne en castillos similares al que posee Wilkins en Argentina, donde se toman decisiones desde cuando debía Ricky Martin salir del closet, hasta misiones de operaciones psicológicas, donde secuestran a Kobo Santarosa, para administrarle inyecciones de Tiopentato de Sodio y grabar sus declaraciones drogadas sobre que experiencia de su niñez lo afectó lo suficiente para dedicarse a realizar pronunciamientos moralistas detrás de la fachada de una muñeca. Una sociedad secreta donde gente como Ada Conde y Mayra López Mulero se llaman a través de contraseñas y planean guerras secretas contra el Opus Dei y la Scientologia.

      Si una guarida como esa existiera, la misma debería tener estatuas de iconos gays, empezando por Judy Garland, cuyas zapatillas rojas la llevaron al estrellato en su interpretación de Dorothy en la versión cinematográfica mas famosa del Mago de Oz. Su estatua debe ser la más grande y adornar el centro del vestíbulo, solo por ser objeto de una de las leyendas más famosas de la comunidad gay: Que fue su muerte el evento que detonó uno de los incidentes históricos más importantes de la historia del movimiento LGBT: Los disturbios del Stonewall (o Stonewall Riots), donde la comunidad gay respondió con violencia a los constantes abusos y hostigamientos de las fuerzas policiales de la ciudad de Nueva York el 28 de Junio de 1969. Dicha estatua debe estar acompañada de otros varios iconos musicales gay, como Madonna, David Bowie, Sir George Martin, Cher, Liza Minelli y La Lupe, hasta los mas recientes como Lady Gaga.

      Y luego del vestíbulo, el elevador. Ese elevador debe tener música. Y mientras esperas por bajar a los niveles del subsuelo, debes escuchar cosas de la voz de Antony Hegarty, cantante británico, quien se identifica como una persona transgénero, provee música tanto melancólica como movida, a través de proyectos musicales como Anthony and the Johnsons y Hercules & Love Affair y son música requerida para cualquier persona que sea un fanático confeso de la música de cabaret y que toca de manera directa asuntos de género, como en el emblemático Álbum de Anthony & The Johnsons I Am A Bird Now, cuya importancia fue subrayada cuando se hizo del máximo galardón musical de Inglaterra , el Mercury Music Prize en el año 2005.

      Y por supuesto, si ese castillo fuese en una provincia española, de sus elevadores saldrían canciones de la movida española, como las cantadas por Olvido Gara, mejor conocida como "Alaska" cuyas bandas (Kaka De Luxe, Los Pegamoides, Alaska y Dinarama y mas recientemente, Fangoria) representan una cornucopia de gozadera propiamente dicha, y que su Ni Tu Ni Nadie sirve como tonada apropiada para escupir a los "campeones" de la moralidad, con su tonada de que No Tu Ni nadie ,nadie pueden cambiarme…". Y por supuesto, para mi gusto, seria Voy a Ser Mamá del dúo Almodóvar y Mcnamara, la canción himno de un movimiento gay que no le tiene ningún miedo a ofender el puritanismo rampante de los sectores mas conservadores, diciéndonos sobre su hijo hipotético que "Le llamaré Lucifer, le enseñaré a criticar, le enseñaré a vivir de la prostitución …".

      Y si esa Sociedad Secreta tuviese capítulos por todas partes del mundo, como el histórico Hellfire Club al que perteneció Benjamín Franklin, o los Masones, el de Puerto Rico tendría tras las puertas de su entrada secreta a instigadores de la talla de Fofe Abreu y Eduardo Alegría, a quien todos conocen por sus proyectos musicales, Circo y Superaquello, respectivamente, y quienes, cuando alguna situación se torna particularmente peligrosa, tiran de la línea de emergencia y consiguen a Rita Indiana, ex Miti Miti, y actual cantante de Los Misterios, cuyo video promocional del la canción El Juidero cuya androginia deconstruye la máxima del cineasta Jean Luc Goddard de que dice que "para hacer una película, solo necesitas una fémina y una pistola".

      Y aunque todo esto sea producto de una febril imaginación, tan inocente como mal informada, como alguien que es un alegado heterosexual soy de la opinión que el movimiento LGBT esta falto de antihéroes visibles. Gente peligrosa y descarada que se atreva y disfrute de empujarle todos los botones a los conservadores, cuya obstinación patológica en ser enemigos de lo distinto hace del discurso de la aceptación una proposición cada vez menos sensata. Toda revolución tiene su canción, y dicha canción deber ser apropiada, no para tocar puertas, sino para derribarlas. Por lo poquito que les he mostrado, parecería que el movimiento del "Tercer Sexo" tiene de donde escoger…

      El autor es abogado y espera ser invitado a alguna sociedad secreta que le provea un profundo entendimiento sobre la condición humana… además de un plan médico.

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      http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=41CDAD38F394951FA03E8C650BC8DEF0

      De Ricky Martin a la Nación

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      Publicado: lunes, 30 de mayo de 2011

      Manolo Guzmán/Suplemento Especial En Rojo

      El sexo es un accidente biológico, pero aquellos a quienes haya que recordarle su sexo no merecen simpatía, merecen castigo.
      Pedro Albizu Campos

      A fines del mismo siglo en el que Albizu nos advirtió lo que no se nos puede olvidar, el imaginario gay puertorriqueño había cambiado poco, y en la novela, La Patografía, de Ángel Lozada, en el pueblo de Mayagüez, junto a un potpurrí de fanáticos religiosos se dieron cita, "los PNP, los populares y los independentistas" para verse "unido[s] en un solo pensar, en un solo espíritu, en una sola mente", luego de desplumar, sodomizar con una Malta India, y asesinar a Ángel Rosado, el pato más real maravilloso que ha dado la literatura puertorriqueña.

      Pero, después del concierto de Ricky Martin, el pasado mes de marzo, la violencia homofóbica parecería pertenecer al pasado. El nuevo hombre, –en gran medida, gracias al nuevo homosexual– aparentemente, por fin se nos dio. El nuevo homosexual, como todo lo demás, llega de afuera. Sin plumas o pelos en el pecho, y, en especial, de género "apropiado", el nuevo homosexual tiene los dientes blanquitos, el pelo lacio, la muñeca fuerte, y la cadera poderosa. El nuevo pato convoca. Y a una voz, con una mente y en un solo espíritu, los PNP, los populares y los independentistas –todos nacionalistas– nos dimos cita para celebrarnos como nación mientras escuchamos el cuento de su música, los secretos de su alma y la verdad de su sexo. La intersección de la nación con la homosexualidad en la cultura puertorriqueña la hemos celebrado antes; todos los años, Ashford abajo, se arma el bembé que termina en el Escambrón. De manera igualmente heroica, la misma intersección se ha celebrado en la Parada Puertorriqueña de Nueva York –de donde, para sorpresa de todos, también salimos con vida del encontronazo.

      El concierto de Ricky Martin, Música + Alma + Sexo, en Puerto Rico, sin embargo, representa otro tipo de intersección. Este concierto, de lágrimas y banderitas gay, no fue otro encontronazo entre la nación y la homosexualidad en la historia de la política sexual en Puerto Rico. Aquí vinimos, no a desplumar el pato o a ver si salíamos con vida, no, aquí se vino a celebrar tanto la homosexualidad como la nación, atadas la una a la otra a punto de una pasión que nos dejó juntos, revueltos y orgullosos en una comparsa de hombres y mujeres, de patos y patas, todos nuevos. Al son de una bomba y una plena, con esa cadera poderosa porque nos recuerda y nos ayuda a olvidar, como diría Frances Negrón Muntaner, la otra cadera, la de la encendida calle antillana, Ricky Martin, con la muñeca fuerte y sin partirse, nos transportó a los principios de este siglo donde ser pato y puertorriqueño parecería no requerir tesis doctorales ni documentales lésbicos. Ya somos gente, una gente, con un pensar, un espíritu, y una sola mente. Pero es aquí en esta nueva coyuntura, con la patria fuera del clóset y el clóset fuera de la patria, donde la puerca entorcha el rabo.

      Este momento no es el del homosexual heroico que exige un espacio bajo el ala de la cultura nacional. A billetazo limpio, con libro, CD, y gira internacional, este momento representa uno en que de alas abiertas y con chaqueta de motociclista, el nuevo homosexual nos convidó a volar sin miedo. Esta reunión entre el homosexual y la nación fue diferente. Aunque todos nos dimos cita para hacer patria, esta vez la patria no exigió el castigo o el sacrificio del pato. Al contrario, esta vez la patria se produjo a través del pato mismo, en él mismo, y con él mismo, bajo su dirección y coreografía. Lágrimas y banderitas.

      Ricky Martin significa no sólo por su propio mérito –y mérito hay–, si no por la circulación de ese mérito en un mercado puertorriqueño de imágenes gay donde ni las más grandes luces han podido alumbrar la oscuridad del capítulo de odio y olvido al que relegados quedamos los patos y las patas en los escenarios donde se ha escrito la historia de la nación con h mayúscula. De manera que lo acontecido en la arena que lleva el nombre del actor cuyo cuerpo, irónicamente, dio vida y aliento a Serafín Sin Fin –uno de los próceres, si no, el prócer de la pat(e)ría puertorriqueña–, es un evento digno de celebrar.

      Igualmente importante, es el hecho de que este evento es uno para la reflexión. ¿Qué efectos puede tener una movilización de signos cuando se traba de manera tan íntima lo nacional y lo homosexual? La pregunta es significativa no sólo por lo trascendental del homosexual al margen de la nación, donde desde afuera une lo que queda adentro. Es importante porque la homosexualidad gay –que aquí se enlaza a la nación puertorriqueña– es una construcción de origen estadounidense que se deriva de una teoría de la diferencia racial muy distinta a la local, y porque la construcción de la nación a la que se imbrica esta homosexualidad gay es una que no da otro indicio que justifique su recuperación como un elemento en la lucha por el bienestar de las minorías sexuales en el ámbito local. En otras palabras, este mejunje es un revolú.

      La homosexualidad gay, producto de los motines de Stonewall, es una que se configura en torno a una fantasía racial estadounidense que procura mantener la integridad de la raza blanca y, por ende, en torno a una heterosexualidad recalcitrante que borra y no permite zonas limítrofes entre sí misma y la otredad homosexual. Esta homosexualidad gay tiene poco que ver con la fantasía de sincretismo racial en torno a la cual se configura un sistema de homosexualidad local en el cual la heterosexualidad –especialmente la masculina– es mucho más flexible y donde se sintetiza el bugarrón entre la heterosexualidad y la otredad homosexual. Atado a una fantasía racial tan opuesta a la fantasía del sincretismo local, el nuevo homosexual y su romance con la nación es, al menos, preocupante porque las condiciones de su posibilidad radican en postular una otredad absoluta. En el caso de Puerto Rico, en términos raciales y sexuales, ¿quién va a cargar con los efectos de esta movilización que ata y confunde los signos de una cultura latinoamericana con los de una homosexualidad de origen estadounidense? ¿Quiénes, en este nuevo orden, ocuparán el espacio de la otredad absoluta? Los candidatos a esta nueva otredad son muchos más de los que aquí se puedan enumerar, pero está claro que no todos son homosexuales ni todos son puertorriqueños. Algunos son dominicanos, otros viven en el caserío (cuando tienen donde vivir) y otros mas serán representantes de ese sector al que, como diría Albizu, hay que recordarles su sexo. Porque si algo tienen el nuevo homosexual y el nacionalista en común es que son machos o hembras hechos y derechos.

      En este país, los maricones –ni hechos ni derechos– no somos tan siquiera un mercado, a diferencia de otros lugares desde la tundra canadiense hasta la pampa argentina, donde se alcanza, no importa cuán problemático, al menos un grado de viabilidad e influencia a través del consumo. Pero en Puerto Rico, no hay ni una playa verdaderamente gay. Por lo tanto, loquitas, ¡ojo al pillo! Ante la actual crisis económica, la falta del desarrollo de un turismo gay o una discusión sobre el desarrollo del mismo significa que la nación sigue sin dar, tan siquiera en defensa propia, indicios de recuperación en los cuáles pudiésemos esgrimir el más mínimo de los alivios, que es el que representa la integración del sujeto homosexual como consumidor.

      No empero, las posibilidades son múltiples e imposibles de imaginar en su totalidad y sus consecuencias. Por lo tanto, no es momento para menospreciar la contribución de Ricky Martin como el primer artista puertorriqueño que anuncia su homosexualidad ante el aplauso del pueblo, sino también como el primer artista cuya homosexualidad ha creado un espacio desde el cual y dentro del cual podemos imaginar otra manera de ser puertorriqueños. De la misma manera y por la misma dificultad de predecir las consecuencias de las posibilidades, este momento no es tampoco el momento para permitir que las lágrimas de la marginación, la sed de representación y el júbilo de cientos y miles de banderitas nos enmarañen en sueños de inclusión. Este momento es uno para la reflexión y, como diría don Aristalco Calero, Q.E.P.D., otro más para la sosegada perseverancia.

      El autor es doctor en Sociología. Escribió el libro Gay Hegemony/Latino Homosexualities.

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      http://www.claridadpuertorico.com/content.html?news=41E06488DF45B4511F1F5C47CEFDBEF9

      Un vistazo a la heterogeneidad de Aixa Ardín

      Beatriz E. Ramírez Betances/Suplemento Especial En Rojo

      Aixa Ardín es poeta y activista. Tiene tres libros publicados, Batiborrillo, Epifonema de Amor y La Mano Izquierda, además de participar en las antologías Los Otros Cuerpos y Cachaperismos. Aixa se dedica a romper moldes y volar cabezas. Es imposible encajonarla y cuando uno piensa que sabe lo que se trae entre manos te sorprende con lo inesperado.

      Traduce desde los ocho años y ha escrito desde su adolescencia, pero no es hasta más tarde que comienza a pulir su poesía.

      Beatriz RB: Empezaste a tomar tu escritura en serio escribiendo en Caribbean Heat.
      Aixa Ardín : Sí, Caribben Heat y después Puerto Rico Breeze. El dueño y editor era Martin Hill. Escribía y traducía al español. Tenía mi columna que se llamaba De Mujer a Mujer. Caribbean Heat era bilingüe.

      Entonces estabas metida en el ambiente, en el circuito de las discotecas y ahí es que te involucras con Act Up, aunque me dijiste que no estabas con Act Up, sino que ibas de presentá a las actividades.
      Ahí es que conozco a Yoryie Irizarry, en las barras ('91-92). Además, Martin Hill, el dueño de Caribbean Heat tenía lazos con Act Up, así me enteraba de sus actividades y empecé a ir a las actividades a apoyar. Pasé de ser una "barfly" a alguien que le importaba lo que estaba pasando. No tenía amigos fuera de la barra; empezaron a morir mis panas. Me involucré con Fundación SIDA y trabajé educando mujeres. Publiqué en la revista de la Fundación un poema, Paul, sobre un paciente que cuidé en el hospital dos noches antes de morir. Fui a su funeral. Fue la única ceremonia a la que fui. Ésa era otra cosa, la gente se moría y desaparecía, no había clausura, sí, eran tus amigos, pero no sabías mucho de ellos. ¡Muchas veces no sabíamos quiénes eran la familia! Se iban y se hacía una ceremonia cerrada, uno no se enteraba. Pasaban dos semanas y uno preguntaba, ¿y fulanito? a fulanito lo enterraron la semana pasada.

      Siempre escribía por mi cuenta pero no pensaba que mi poesía podía tener salida. Entonces, Caribbean Heat y Puerto Rico Breeze publicaron mi poesía y también se publicó en El Cuarto del Quenepón.

      De ahí quise crecer como poeta, publicar. Ya estaba en el internet y sometí colaboraciones afuera de Puerto Rico. Publiqué en Esto No Tiene Nombre de Tatiana de la Tierra en Miami y luego en otra donde me publicaron los primero poemas. Eso fue entre el 93-95.

      Finalmente me conecté con Mujeres Activas en Letras y en Cambio Social y fui a uno de sus congresos. Entonces mi poesía empezó a salir del tema erótico y lésbico y empecé a expandirme a otras cosas.

      Mientras, seguías con tu activismo.
      Mi activismo es más de solidaridad que de liderazgo. ¿Hay que apoyar, hay que hacer algo?, voy pa' llá. Trabajé con el proyecto de derechos humanos.y con el CPLH (Coalición Puertorriqueña de Lesbianas y Homosexuales). Estuve activa en GEMA (Grupo de Entretenimiento de Mujeres en Acción), un grupo que tenía mucha convocatoria. Formé el grupo "Jóvenes Lesbianas" (JoLé), junto a Liza Gallardo. Colaboré con Madres Lesbianas y organizaba "tours" al Yunque y las Noches de Arte Lésbico. Básicamente, donde veo que puedo cooperar lo hago.

      Así fue con Elyíbiti. Alguien tenía que hacer esa historia y nadie lo hacía, así que lo hice yo. Cuando me tocó el momento de hacer la tesina de bachillerato, quise hacer algo creativo. Tenía ya todos estos documentos, que no recopilé para hacer el trabajo; los tengo porque son parte de mi historia.

      Sí, Elyíbiti es un documental muy importante y necesario, y muy bueno. Pero me quedé con ganas de la segunda parte.
      Sí, después del 1993-94, pero no me dio tiempo. Hace falta esa segunda parte.

      ¿Y tu escritura?
      Pues ya andaba en el circuito de noches de poesía "open Mike". Iba a Las Noches de la Iguana Dorada, en Café Seda, a Tito Fortuna. En ese fogueo crecí como poeta. Dos de mis influencias más fuertes en ese momento fueron Gallego y Angelamaría Dávila dos duros de la oralidad. Batiborrillo explora el poema corto y la oralidad. Epifonema de un amor, explora el poema largo y los límites del lenguaje para describir el amor ese poema evoluciona como libro artesanal dentro de un taller de libro objeto.

      ¿Cómo se dio la colaboración con Los Otros Cuerpos?
      Pues mira, me llegó una convocatoria por e-mail y envié mi trabajo. Siempre que un proyecto me parece interesante participo. Luego de presentada la antología lo interesante fue se creó una cohesión entre las y los autores y nos hemos hermanado en la literatura. Estoy también muy emocionada de haber sido incluída en la antología de poetas puertorriqueñas vivas, Ejército de rosas. Es un honor estar junto esas 56 colegas. El poema que se publica ahí es producto de uno de los talleres de escritura creativa de Mairym Cruz-Bernal.

      ¿Y más adelante?
      La propuesta de mi último libro, La Mano Izquierda, surge de una observación que me hace una querida escritora sobre separar la poesía social de la erótica en mis libros. Eso no me gustó, parte de mi propuesta general es que mi identidad de lesbiana no me va a encajonar y que puedo romper la barrera entre una y otra cosa. En este libro trabajé poemas como Prende, donde no se puede separar lo uno de lo otro, todo está vinculado, es inseparable.

      Y sí, también está el dicho que no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda pero tú sí quieres que sepa lo que hace la izquierda.
      Y si te fijas, es la mano derecha la que sale en la portada. Si el lector quiere poner su mano sobre la mano de la portada tiene que poner la izquierda, su mano izquierda. Es un juego sobre quién es responsable por el reclamo social, quién es la voz en estos poemas?

      Hablemos de tu androginia. A ti te gusta la incomodidad. Te dicen las cosas son así, y tú dices: no, no necesariamente. Por ejemplo, el cuento Treasure Chest, bajo tu pseudónimo C. Cherryl Roster-Gómez, es de una hermafrodita y es un cuento incómodo.
      Si, mucha gente me pregunta si el cuento es una fantasía sobre una hermafrodita. Y sí, lo es, pero no es de estar con una sino de serlo.

      Sí, de borrar esa línea de género en ti.
      Sí. Pero también es porque yo he considerado hacer una transición de F a M. Justo después de mi documental consideré hacer la transición.

      ¡Pero en la foto del Caribbean Heat te ves bien femme!
      Mira, yo llegué a las barras en un momento donde esa dicotomía era bien fuerte. Además, de la única forma que podía salir de mi casa era como femme. O sea, que lo asumí no sólo por cuajar socialmente sino por encontrar a alguien con quien estrujarme, punto. Pero, siempre me he sentido incómoda. Lo consideré y finalmente me di cuenta que no quiero ser mujer, pero tampoco quiero ser hombre. De ahí viene ese relato. A nivel personal quedé clara que no me sirven ninguno de los dos extremos, a nivel político estoy también en contra de los extremos porque estos son los que causan mi incomodidad genérica, los polos opuestos de la masculinidad y la femineidad para mí son contraproducentes.

      Además genero incomodidad literaria, porque a mí me gusta romper el esquema, soy agresiva con el lenguaje, yo reflejo mucha de la presión que recibo en mi poesía. Creo que mi estilo contundente es un signature.

      Y sí, lo es.

      La autora es ensayista, maestra y en alguna encarnación pasada teatrera.

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      Sin título

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      Publicado: lunes, 30 de mayo de 2011

      Karen Sevilla/Suplemento especial En Rojo

      Si la tarde cupiera en el rectángulo perfecto de una foto, no serían tantos los retos durante el periodo de preparación para la toma. Captar la imagen indicada en el instante adecuado es como conciliar el sueño tras dos vasos de whisky en una noche invernal, al acostarse solo. Siempre lo he dicho: hay que entrenar el ojo. Quiero decir, en medio de un escenario como éste, en pleno Washington Square Park, uno debe ser capaz de ver más allá de este mero fondo en el que empieza a asomarse la primavera, la misma que invita a soñar bucólicamente con pajaritos hasta la náusea. Me alegra haber encontrado en este parque un banquillo vacío en el que pueda sentarme y fumar según quiera sin que me echen miradas asesinas. Southern Spirit, 100's & Full Flavor Tobacco. Hace rato tengo la Nikon dentro de mi mochila, he dejado el cierre de ésta medio abierto con tal que la cámara no quede expuesta y aún así al alcance de la mano.

      ¿Para qué toma apuntes esa muchacha? Se la ha pasado escribiendo y mirando hacia acá desde su banco, al lado opuesto de la vereda. Ella parece latinoamericana. A la gente no le importa ser ridícula ni grosera, por eso adoro mi apartamento en Bay Ridge; por allá las personas no suelen molestar. Acá en la ciudad, los episodios con individuos descorteses hacen que uno quiera halarse todos los pelos del cuerpo mientras se huye hacia una estación de tren. ¿Y si le hago una foto a aquella descarada? Al parecer, le importa poco o nada mi incomodidad. No, sacarle una fotografía sería más grotesco que su toma de apuntes y ella podría llamar a la policía. Quizás ni se entere si la enfoco con la cámara desde el bolso… ah, ya se fijó. ¿Y esos muchachos de aspecto queer del Village, aquellos que juegan un `curioso' partido de fútbol americano? CLACK. Durante la adolescencia, intenté dedicarme a escribir como lo hace la ilesa que a estas alturas me habrá convertido en personaje pero, ¿en uno de qué tipo? Quisiera contarle a `ésa' varias cosas sobre mí: que trabajo por un sueldo y contra él, que recientemente completé un postgrado. También, podría preguntarle si alguna vez ha observado un retrato dentro de otro, y si como espectadora ha experimentado la descolocación que puede causar una imagen así. La despiadada ahora me señala con la punta de un lápiz. Respiro profundamente. La semana pasada, fui por tres días seguidos a la biblioteca pública más cercana a mi departamento para releer a Wittgenstein. "Tractatus Logico-Philosophicus", del mismo que alguna vez poseí dos ejemplares. Hay una riqueza extraordinaria, por así decir, en la cotidianidad de esta tarea. Simplemente doblas la última página leída, abandonas el libro, tu silla y si te da la gana no vuelves más.

      Caminas hacia tu apartamento y minutos después, ya en comodidad del sofá cama, piensas un poquito en Wittgenstein y te decides; mañana será el libro más reciente sobre Man Ray u otro sobre Cartier-Bresson, ¡a quienes luego les prenderás una vela! La impía está riéndose de mí. ¡Ahora mismo me tiraría de rodillas! ¡Por Washington Square Park, por las jaulas construidas para que se balanceen los niños, por los coches de bebé empujados por nanas exóticas, por los huérfanos de época del Village! Necesito encontrar un modelo que sirva como punto de partida para alguna foto, ya sea la cara de ese perro viejo y bizco, feliz con su erección mientras es paseado sin prisa por su dueño. El tipo que acaba de pasarme por el frente, con botas de tacón y mahones ajustados, casi me pisa los pies. ¡A ver qué anota la infeliz ahora!

      Seguramente acaba de darle un giro a mi personaje. Se hace tarde y hay menos luz; aunque la claridad exterior resultaría plana para las tomas, yo debería hacer un intento final. Tal vez fotografíe a la rubia que trota, o a la pareja de ancianos que se mira con ternura, o al niño que llora al lado de una bola de mantecado en el piso, o a la escritora desabrida… Debajo de la última foto que he expuesto, pegué un recuadro con un no-tan-severo cliché: "Quién presencia un milagro: dos extraños se toman de la mano y se miran (in)directamente a los ojos; la gente camina a su alrededor cerca de Union Square Park". Sin embargo, la imagen está identificada como SIN TÍTULO. Si esa chica y yo fuéramos amigos podríamos trabajar en colaboración directa. Ella podría dejarse fotografiar en mi apartamento y yo podría darle ideas para una novela. El título de la obra podría ser… Comienza una pelea entre dos ardillas en la grama del lado contrario, cerca del banco de la despiadada que no deja de mirarme ni de hacer apuntes.

      En un instante, la desvergonzada se voltea para observar a otra ardilla que se ha comido una semilla y que ahora le apetece un tornillo. Enfoco el lente en el perfil de ella mientras me acerco despacio. La muchacha llamará a la policía tan pronto se dé cuenta de mi hazaña, pero con cada paso presiento más el esplendor de una posible erección ardillesca que consagrará el momento entretanto busco el ángulo perfecto de la descarada según el lente. El animal huye tan pronto me ve. CLACK. "Quien presencia la copia de la copia: dos extraños y sus medios. Gente camina a su alrededor en Washington Square Park", Matthew Paterson. SIN TÍTULO

      La autora es escritora y poeta puertorriqueña. Autora de El mal de los azares (Sótano Editores, 2010). Cursa estudios graduados en New York University y modera el blog Desmesuras:
      www.karensevilla.com

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      Translocas

      Lola von Miramar/Suplemento Especial En Rojo

      ¿Será que el sujeto puertorriqueño queer (pato, homosexual, transgénero, bisexual, loca, o maricón, por llamarlo de diversas maneras) puede desvincularse en algún momento de las nociones de diáspora y viaje? ¿Es que el género sexual puede ser una noción fija para los artistas, actores y performeros que cuestionan las nociones convencionales de la sexualidad? Hasta para los que se quedan en la isla y se dan bien aquí, ¿no es la diáspora como un brazo o una pierna perdida, invisible? ¿Una opción siempre presente, tipo válvula de escape? ¿Qué es Puerto Rico para los nuyoricans gay y transgénero? ¿Qué es Nueva York (o ahora Orlando) para los boricuas isleños?

      Varios artistas contemporáneos puertorriqueños y diaspóricos exploran el aquí y allá de la transloquedad, es decir, de las intersecciones entre el travestismo, el performance y lo transnacional o translocal. Uno, Freddie Mercado, ha vivido exclusivamente en la isla, primero en Las Piedras y desde joven en San Juan; su obra muestra un cosmopolitismo abrumador. Otros como Javier Cardona, Eduardo Alegría y Jorge Merced han tenido vidas transatlánticas de diversas índoles. Mucho antes de que se mudara a Brooklyn, la referencia a lo norteamericano ya formaba parte importante del espectáculo de Javier Cardona titulado You don't look like (1996), que presenta a un actor negro enormemente frustrado (de hecho, rabioso) cuando le dicen que "no parece puertorriqueño" en los Estados Unidos; en varias imágenes aparece vestido de madama de santería y de sirvienta. Eduardo Alegría y Jorge Merced, los dos nacidos en la isla, han vivido en ambos lugares por períodos considerables. Alegría regresó a Puerto Rico tras una larga estancia fuera y forma parte del grupo de rock Superaquello y a veces aparece en falda bajo el nombre de Bromelia Ginseng (como en su reciente Esquina periferia, que también trata de un puertorriqueño en Nueva York), mientras que Merced se ha instalado firmemente en el Bronx como parte del Teatro Pregones, compañía fundada por puertorriqueños diaspóricos en 1979. Arthur Avilés, a su vez, nació en Nueva York y nunca ha vivido en la isla pero ha presentado su trabajo aquí en varias ocasiones como parte del festival Rompeforma organizado por la bailarina y coreógrafa postmoderna Viveca Vázquez; de todos (junto a Merced), es el que más fuerte e insistentemente articula una posicionalidad nuyorquina Bronx-céntrica, particularmente a través de su evocación de Nuyorico, una tierra mítica parecida al Aztlán de los chicanos, pero esta vez localizado, como se nos dice en Maéva de Oz, en algún lugar "más allá del Expreso Bruckner del Bronx", donde no existe ni la homofobia ni el prejuicio en contra de los puertorriqueños.

      De los cinco artistas que he mencionado, al menos tres acostumbran travestirse. De hecho, para uno de ellos (Mercado), el travestismo femenino (junto a la personificación de animales y de creaciones híbridas monstruosas) constituye la base fundamental de su propuesta artística. Por su parte, Merced hizo el papel de la travesti encarcelada Loca la de la locura en su pieza El bolero fue mi ruina, basada en un cuento de Manuel Ramos Otero. Avilés, cuando no sale al escenario desnudo, con gran frecuencia baila en ropas femeninas en un gesto que no necesariamente alude al travestismo como ilusión o parodia sino como posicionalidad no-andrógina que cuestiona el género sexual, ocupando el lugar de la femineidad a la vez que revela el cuerpo fuerte masculino del bailarín.

      Muchos han argumentado que ya no es (o tal vez nunca fue) absolutamente necesario irse de la isla por causa de la orientación sexual transgresiva del individuo, si bien todos sabemos que un número nutrido de personas sí sintieron esta necesidad y que miles de homosexuales viven en la diáspora. En su bien conocido tema "El gran varón", Willie Colón, salsero ejemplar de la diáspora boricua, canta sobre Simón, quien se fue y se volvió travesti en contra de los deseos de su padre. Por supuesto, algunos se vuelven mujeres (o "mujerts" al decir de algunas de mis amistades) y se quedan donde nacieron, y otros se van y son el epítome de la masculinidad. Para algunos, Puerto Rico es un referente geográfico distante, o tal vez, un barrio en el Bronx. Para algunos, el género y la sexualidad no son más que un estado mental.

      La autora es amante de la cocina y la literatura, no necesariamente en ese orden.

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      Que quede en acta...

      EL PÁJARO DEL TRUENO

      Un imperio del norte sobrevolado de nuevas tribus
      contiene el enigma de mi cuerpo.
      Un imperio del Sur, rayo de máscara
      que causa el encauce de milenios perdidos.
      Para los Lakota y Wakinyan soy el pájaro del trueno,
      quebranto espíritus de sombra en medio de la tormenta.
      Soy renovada criatura de asfalto,
      tiemblan las rodillas
      de la Quinta Avenida
      cuando retomo mis alas.
      Vuelo con zapatos de charol en las noches
      entre el escándalo del bullicio.
      Soy nueva erupción del Caribe, en la angustia
      de otro cuerpo recrudezco el terremoto.
      Un imperio llevo escrito, exilio en la frontera de mi tierra.
      No vislumbro desnudos de rascacielos aéreos,
      de sus riberas han venido los rumores de mi trueno.
      Sólo en la soledad de esta montaña ámbar
      tallo Inriri la forma de mi sexo.
      Irrumpo concesionario de la fábula en la reforma de los pasos.
      Soy eje invisible, planta eléctrica en temporada de huracán.
      Hoy renuevo el combate
      y una sombra ya no es sombra con el impacto de mi trueno...

      MARYA MOREVNA

      He aprendido de la reina rusa a cabalgar corceles sarnosos
      para rescatar a mis reyes.
      He recorrido los jardines de Baba Yaga
      para olvidar el rastro y revivir el fuego.
      Tal vez la fogata de palabras y silencio sí pueda arder
      en los confines olvidados de mi vientre.
      El espejo reluce una esfera, no es el Aleph,
      pero conoce los misterios que oculta el silencio de su espalda.
      Labro entonces un cemí para el canto que surge de mezquita.
      Y las mujeres que ocultaban su rostro en esa tierra de lunas
      erguidas
      en la cumbre del templo, adorarán a Alá desde los cuartos de Baco.
      Dios no teme a sus rivales, ha aprendido la democracia de los
      hombres,
      la criatura le enseña el pergamino perdido de su historia,
      llora sin consuelo,
      fueron muchos siglos de descanso después del séptimo día.
      Resurge un gobierno de todos los litorales ardientes de caracoles.
      El mundo se reorganiza bajo la luz de sus ojos.
      Habrá un nuevo sendero incluso para él, doliente de la cruz de su
      hijo.
      Koshay temeroso se hunde junto al diablo en el lago de azufre.
      Cristo retorna de la mano de la reina guerrera,
      Mayra Morevna, rodeada de ángeles, carga la espada a su lado.

      Abdiel Echevarría Cabán

      Poemas reproducidos del libro El imperio de los pájaros
      El autor ha publicado los libros: Peregrino entre sombras (2005), Estoicismo profanado (2007), El deseo forastero (2010) y El imperio de los pájaros (2011). Su trabajo ha sido premiado por el PEN Club. Actualmente estudia Derecho en la Universidad de Puerto Rico.

      "...eres única patria contra las bestias del olvido."
      Juan Gelmán

      El olvido cabalga bestial
      como cabalgan los jinetes del apocalipsis,
      busca mejillas saladas de llanto seco
      arrastra las patas para avanzar al tiempo.
      Mientras,
      crecerán los cabellos donde te llevaba
      y se alejarán de mi rostro
      se detendrá la marea en el vientre
      que acosaba el llanto de sirena.
      Se acostará el recuerdo que se paseaba en mi sala
      para no volver a levantarse.
      No borboteará la sangre donde el calor
      y la correntía susurraba tu nombre.
      No habrá rostro de vos que me invite a recordarte
      se ha borrado tu impresión de mis pupilas.
      Si has vuelto por mí,
      has llegado tarde
      no hubo patria cuando llegaron las bestias.

      Marlyn Cruz Centeno

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      Musa metálica

      Mi mujer pregunta
      a cada mitad de la vida
      por qué partí.

      Vine a taladrarme el pecho
      en las vigas del Brooklyn Bridge
      para devolver la sangre
      al río, al mar.

      Ella dice que ahora
      aprovecha sus ojos azules
      para comprar billetes vencidos
      y que su cuarto en la Avenida Industrialista le deprime
      más cuando repasa lo que guarda en su abrigo.

      Consume, alucina
      y vomita hasta las vísceras. Dice sí,
      las ciudades deben ejercerse.

      Karen Sevilla
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