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3114El amor es más fuerte que el odio

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  • pedrojulioserrano
    Nov 21, 2013
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      El amor es más fuerte que el odio

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      No quise reaccionar hasta hoy, pues estaba muy ocupado recuperándome. Aquí mi respuesta:

      El amor es más fuerte que el odio.

      Esto fue demostrado, una vez más, con la indignación y la solidaridad expresadas tras los ataques inhumanos de unos pocos desalmados que reaccionaron con maldad ante la noticia del infarto que sufrí.

      Me desearon la muerte, se alegraron de que mi corazón fallara levemente y hasta expresaron que era un castigo de Dios por ser “un maRdito pato”.

      Pero ante ese odio, una ola de amor arropó las redes sociales y los medios de comunicación.

      La indignación fue casi unánime. Miles de mensajes, fotos, tuits y status fueron la orden del día. En nuestros corazones no hay espacio para el odio, mucho menos para la maldad.

      No se podía creer que la gente fuera capaz de desear la muerte a otro ser humano — por simplemente ser gay.

      Ese era el foco del odio. No era otra cosa. Era el hecho de que amo a una persona de mi mismo sexo y soy fiel a quien soy lo que les causa ese odio irracional.

      Soy de los que no tiene tiempo para quienes odian. De hecho, reconozco su humanidad aún cuando no reconozcan la mia. Y es que la opresión que pretenden no es algo que les pertenece, les fue inculcada y no saben como zafarse de ella.

      Si sólo se dieran cuenta de que ese odio les hace más daño a ellos que a quienes pretenden odiar, dejarían de hacerlo.

      Qué ironía: quienes odian, necesitan sanar su corazón. El mio sano está, pues ama.

      Es que mi corazón y el de la abrumadora mayoría de nuestra gente están desbordantes de amor.

      En un plano personal, el apoyo fue abrumador. Mi teléfono no paraba de sonar. Mis páginas en las redes se desbordaban en amor, indignación y solidaridad.

      El rechazo colectivo al odio de unos pocos fue contundente. Nuestro pueblo no tolera el abuso.

      Aprovecho para agradecer a mi cardióloga — quien casualmente es lesbiana — y a todo el personal del Hospital Mount Sinai, así como a mi familia de sangre y escogida, mis amigos, los medios, figuras públicas, mi comunidad y mi pueblo.

      Gracias a mi gente por tanto amor — amor que sana.

      No lo niego, pasé el susto de mi vida, pero estoy aquí — reposando pa’ luego seguir la lucha.

      Aunque parece que la lucha siguió, aún cuando el corazón falló. Este episodio fue otra lección de amor.

      La mejor lección para quienes me desearon mal es que estoy vivo, amando y viviendo. Como debe de ser…