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Rv: Reporte Semanal: Obama siente la presión de los norteamericanos que están a favor de la vida

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  • wanda santiago carrasquillo
    ... De: Population Research Institute Asunto: Reporte Semanal: Obama siente la presión de los norteamericanos que están a favor de la
    Message 1 of 1 , Sep 4, 2009
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      --- El mar 1-sep-09, Population Research Institute <boletin@...> escribió:

      De: Population Research Institute <boletin@...>
      Asunto: Reporte Semanal: Obama siente la presión de los norteamericanos que están a favor de la vida
      A: boletin@...
      Fecha: martes, 1 septiembre, 2009, 5:13 am

      Reporte N. 83, 2009
      www.lapop.org
       
      Querido Amigo:
      El “Obamacare”, sobrenombre por el que se conoce el Programa de Asistencia Médica de Obama, está entrampado en el Congreso y el movimiento pro-vida es, en gran parte, el responsable. Es recién en estas circunstancias en que el Presidente Obama afirma querer un auténtico debate sobre la reforma de la asistencia médica. Sin embargo, él y sus voceros continúan burlándose de las fundadas preocupaciones del movimiento pro-vida sobre el financiamiento del aborto y de las visitas “médicas” para analizar el “término de la vida” de los ancianos norteamericanos.
      Los pro-vida tienen que presionar lo suficiente al Presidente para que estas deshonestas tácticas terminen. Llama a tu Congresista y Senadores y hazle saber tus preocupaciones. El número de la central telefónica del Capitolio es (202) 225-3121.
      Steven W. Mosher
      Presidente

       
      Image
      El Secretario de Prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, denotó fastidio en el programa de la NBC “Today Show” ante el presentador de la NBC Matt Lauer cuando éste le planteó unas preguntas incómodas sobre el plan de Obama referido al Programa Nacional de Asistencia Médica. Lauer quería saber porque los defensores del “Obamacare” eran recibidos con abucheos por multitudes enojadas a todo lugar a donde iban, cuando la Casa Blanca esperaba encontrar agradecida a la mayoría de la población.
      Gibbs dijo con mucha suficiencia que éstas eran turbas alquiladas, convocadas por entrevistadores de “talk-shows” conservadores y activistas republicanos.
      Lauer no se quedó tranquilo con eso. “¿No es subestimar lo que está escuchando en las calles?” preguntó. “Quiero decir que hay algunas personas que dicen, que claro, esta gente que se está levantando y gritando no representa a ningún movimiento de base. Y los llaman “astroturfers” (agitadores).  Pero en todo caso ¿no le dan voz y tal vez, aunque sea de un modo inadecuado, a algunas preocupaciones verdaderas que existen por ahí?
      Gibbs balbuceó algo más, tratando de que se aceptara su tesis de las turbas rentadas, pero fue en vano. No tenía ninguna respuesta real para Lauer.
      Cuando un entrevistador de noticias ligeras, como Matt Lauer pasa a ser un periodista de enfoque crítico, queda claro que el gobierno enfrenta serios problemas.
      Al sentarme y observar aquel segmento, me abordó un sentimiento de orgullo. Hasta principios de agosto, prácticamente no había ningún medio de comunicación que hablara de este tema. En su lugar, los medios de noticias parecían obsesionados con la muerte insólita de un ícono del pop y de cierta puertorriqueña nominada a la Corte Suprema. El nuevo sistema de asistencia médica propuesto recibió escasa atención. Los medios no parecían darse cuenta o interesarles que estas modificaciones cambiarían la clase de asistencia médica que los norteamericanos reciben, que incluiría el aborto financiado por el gobierno y racionaría la asistencia médica a los ancianos.
      Fue entonces que una coalición masiva de grupos pro-vida sumamente activos, incluyendo al PRI, lanzó una campaña denominada: “Detener el Mandato del Aborto” (www.stoptheabortionmandate.com) y la  puso en marcha. Dirigida por Kristan Hawkins de “Students for Life of America”,  “Detener el Mandato del Aborto” ha concentrado el poder de las redes sociales que ha llevado a convertir el “Obamacare” en una cuestión sideralmente inapropiada.
      Mediante la movilización de las bases, casi de la noche a la mañana, el movimiento pro-vida y otros grupos de base, han convertido esto en el suceso del año. Hemos demostrado al gobierno que al pueblo norteamericano aún le interesan profundamente los temas relacionados al derecho a la vida. Los resultados ya son evidentes. Este proyecto de ley que se habría aprobado en el Congreso y aterrizado a tiempo en el escritorio del Presidente, se ha convertido en un lastre político. Todos nosotros hemos convertido el “Obamacare” en un problema político.
      No obstante, mientras que estos acontecimientos nos han ayudado a ganar tiempo, todavía no se ha conseguido una victoria absoluta. En lugar de abandonar el “Obamacare”, encontramos a Robert Gibbs insistiendo que el Presidente no aprobará una “’ligera’ reforma de asistencia médica.” Y encontramos funcionarios de la Casa Blanca, incluyendo al mismo Presidente, recurriendo a tácticas de mentiras y evasiones lo cual resulta alarmante. Ya que el gobierno en lugar de atender los verdaderos asuntos con respuestas objetivas, se burla de nuestros temores y oculta los peligros del proyecto de ley. Esto tiene que parar.  
      Por ejemplo, durante una conferencia de prensa en Guadalajara, México, el Presidente ridiculizó a aquellos que comparan su plan al del sistema canadiense. Dijo en tono de broma que él nunca “se sintió particularmente horrorizado de los canadienses”. Alegremente, acusó “a algunos de los opositores a la reforma” de intentar crear un buen “monstruo imaginario” (con el que se asusta a los niños para que tomen la sopa).
      Nosotros en el movimiento pro-vida tampoco nos sentimos particularmente horrorizados de los canadienses. Pero, por otro lado, la asistencia médica en Canadá, con su mortal racionamiento y abortos, es una perspectiva que preocupa profundamente a aquellos que creemos en la santidad de la vida.
      El Presidente también afirmó falsamente que la “American Association of Retired Persons” (AARP) había aprobado su plan, con la esperanza de que esto acabara con los temores de las personas mayores de ser el público objetivo en el esfuerzo por reducir costos. La organización de personas mayores le devolvió el tiro declarando que “el Presidente estaba en lo correcto al decir que la AARP no aprobará un proyecto de ley de reforma de la asistencia médica que reduzca los beneficios de ´Medicare´, pero decir que hemos apoyado algún proyecto de reforma de asistencia médica actualmente en consideración del Congreso es inexacto”. La Casa Blanca admitió más tarde que el Presidente se había “expresado mal”, que es el mismo término truculento al que recurrió Clinton cuando fue atrapado en una mentira.
      En esa misma ocasión en Guadalajara, Obama insistió de manera risueña que no quiere “desconectar a la abuelita”, como si fuera algo que los norteamericanos simplemente pudieran dar por sentado. Y el problema es que honestamente no podemos creerle. Uno sólo tendría que leer el documento del Departamento de Asuntos de Veteranos acerca de planificar el término de la vida, titulado “Tu Vida, Tus Opciones”. Apodado el “libro de la muerte”, este documento analiza varios escenarios en los cuales las vidas de los pacientes no tendrían “valor”. Estas situaciones descritas van desde que no puedan salir de la depresión hasta que sean una excesiva “carga financiera” para la familia. No es de extrañar que este documento fuera suspendido después de una revisión durante el gobierno de Bush. Que haya encontrado una nueva posibilidad de usarse bajo el marco político del actual Presidente es, creemos, suficiente motivo de sospecha.
      Los defensores del “Obamacare” también han continuado culpando a enemigos verdaderos e imaginarios, incluyendo a las compañías de seguro, demócratas conservadores, conspiradores republicanos clandestinos y más que todo, a los medios de comunicación. En realidad, han hecho todo excepto enfrentar directamente los argumentos en contra del “Obamacare”.
      Para nosotros, esto parece “sospechoso”, tomando prestado la terminología propia del Presidente. Es por ello que nos rehusamos a tomar en serio la sugerencia de que el Presidente y sus altos funcionarios, como Kathleen Sebelius, estén dudando en optar por su compromiso con la “opción pública”, que es como llaman a la medicina socializada donde el gobierno toma todas las decisiones. Es por ello, también, que creemos que “las cooperativas de asistencia médica” de las cuales están hablando son sólo “Obamacare” con otro nombre. Si el gobierno establece las reglas y paga los costos, entonces tales “cooperativas” son solamente otro nombre para la asistencia médica ejecutada por el gobierno. Ahora, si el gobierno diera créditos fiscales a tales cooperativas y toma distancia, mientras que la gente se uniera para reducir costos y estas cooperativas proporcionaran sus propios estándares para el cuidado de salud, sería una cuestión diferente.
      Con sus continuos cambios y demoras, la administración parece olvidar que el proyecto de asistencia médica está disponible en Internet. Los miembros del  movimiento pro-vida lo hemos leído y no nos gusta. Tenemos verdaderas interrogantes y necesitamos respuestas reales. Ya basta de evasiones y secretos.
      Obama necesita abandonar este proyecto de ley tanto como dejar sus malos hábitos. Lo debería hacer si le da algún valor a la asistencia médica que respeta la santidad de la vida o incluso solamente porque le importa su carrera política. Tal vez lo haga como resultado del sólido y continuo esfuerzo realizado por numerosos grupos pro-vida.
      Animo a todos a seguir con el buen trabajo que ya hemos comenzado.
       
      Steven Mosher es el Presidente de Population Research Institute.
      Colin Mason es el Director de Comunicaciones de Population Research Institute.
       
      Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.
      (c) 2008 Population Research Institute.
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      Carlos Polo Samaniego
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