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Religion-Cuba Ethical dialogue between churches (IPS, Spanish)

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  • Walter Lippmann
    RELIGIÓN-CUBA: Diálogo ético entre iglesias Dalia Acosta CÁRDENAS, Cuba, oct (IPS) - Un grupo de denominaciones cristianas y organizaciones ecuménicas de
    Message 1 of 1 , Nov 1, 2007
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      RELIGIÓN-CUBA: Diálogo ético entre iglesias

      Dalia Acosta

      CÁRDENAS, Cuba, oct (IPS) - Un grupo de denominaciones cristianas y
      organizaciones ecuménicas de Cuba lanzaron un diálogo ético interreligioso
      con el fin de limar añejas diferencias y fomentar la comprensión, el
      conocimiento del otro y la apertura de espacios de debate.

      "Queremos ser parte de la solución y por eso hemos dado este paso. No quiere
      decir que vayamos a ser el centro de un diálogo ético, pero vamos a
      impulsarlo", dijo a IPS el pastor bautista Raimundo García, director del
      Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo (CCRD) de la ciudad de Cárdenas,
      ubicada unos 160 kilómetros de La Habana.

      "No pretendemos discutir doctrinas sino problemas de índole ético-moral.
      ¿Cómo es posible que usted no respete al otro, que no tenga límites, que
      pueda hacer proselitismo con los miembros de otra iglesia, comprar pastores
      y líderes con ofertas de mejores salarios?, explicó el reverendo.

      "La ayuda social forma parte de la vida cristiana, pero no entendemos que
      sea para captar miembros para la iglesia. Algunas manifestaciones cristianas
      están distribuyendo algunas cosas, bienes materiales y demás, para atraer a
      la gente. Se llega al extremo de hablar mal de otras iglesias y líderes
      religiosos", añadió.

      El proceso reúne a bautistas de la convención occidental y oriental,
      presbiterianos, episcopales y metodistas. En la lista aparecen la Iglesia
      Cristiana Reformada, Hermanos en Cristo, Iglesia Apostólica de Jesucristo,
      Iglesia Unitaria Universalista, la Escuela del Cristianismo Práctico,
      Cáritas y la comunidad católica de San Egidio.

      Alrededor de 40 personas asistieron al taller sobre los problemas actuales
      que afectan las relaciones entre las iglesias e instituciones cristianas en
      Cuba y en el mundo, realizado en la sede del CCRD del 16 al 18 de este mes,
      incluidos varios especialistas en temas socio-religiosos y un representante
      del Consejo de Iglesias de Cuba.

      Un documento del Consejo Mundial de Iglesias, distribuido a los asistentes
      al encuentro, reconoce la unidad de las iglesias como una "prioridad
      permanente del movimiento ecuménico" y rechaza el proselitismo por ser un
      elemento "desestabilizador" que "suscita tensiones, escándalo y división".

      "La falta de unidad nos está llevando a posturas arrogantes, egoístas, de
      una espiritualidad desencarnada, de manipulación de la Biblia y de los dones
      del Espíritu, de discrepancias y prejuicios", afirmó Adolfo Ham, rector del
      Instituto Superior de Estudios Biblioteológicos (ISEBIT) de La Habana, al
      dictar la conferencia central del taller.

      Según Ham, esta "crisis de unidad" impone la necesidad de trabajar en un
      código de ética para las relaciones intereclesiásticas y en la
      implementación de una estrategia que incluya "la diseminación de
      información, la práctica de la tolerancia frente al pluralismo de ideas y el
      diálogo en un marco de respeto".

      Tras las décadas de tensiones que sucedieron al triunfo de la Revolución
      Cubana en enero de 1959, las relaciones del gobierno con las iglesias dieron
      un giro radical a partir del encuentro el 2 de abril de 1990 del presidente
      Fidel Castro con 70 líderes de evangélicos y dirigentes ecuménicos.

      No sólo fue el inicio de un camino para permitir el ingreso de creyentes al
      gobernante Partido Comunista sino que el encuentro contribuyó a disminuir la
      discriminación por motivos religiosos y favoreció la creación de nuevos
      espacios de trabajo que permitieran una mayor incidencia social de las
      organizaciones religiosas.

      "En los años 90 se observa un cambio hacia un desbloqueo interno.
      Denominaciones cristianas empiezan a fortalecerse, algunas que habían
      desaparecido reaparecen y llegan muchas nuevas. Si en 1967 se estimaban en
      unas 50, en la pasada década ya puede hablarse de más de 100 denominaciones
      y sectas en todo el país", afirmó García.

      Pero este boom coincidió con los peores momentos de la crisis económica en
      Cuba, nacida a inicios de los años 90 con la disolución de la Unión
      Soviética y del campo socialista europeo, sus principales aliados
      comerciales.

      Un análisis realizado por los asistentes al taller en Cárdenas, al que IPS
      tuvo acceso, recordó que entonces no pocas personas acudieron a la religión
      en busca de esperanza, con el fin de satisfacer necesidades espirituales
      pero también materiales.

      Entre las causas de la crisis de las relaciones intereclesiásticas se
      identificaron el desconocimiento del otro, el deficitario adiestramiento
      teológico, la acción indiscriminada del personalismo y del ejercicio de
      poder, la fuerte presencia del fundamentalismo sectario y el divorcio entre
      el mensaje y la vivencia.

      "La ausencia del diálogo y de una expresión de unidad es un elemento muy
      desorientador para la sociedad. La gente se pregunta por qué si todos son
      cristianos hay tantos nombres, tanta división, por qué cada uno quiere tener
      la verdad", dijo a IPS la pastora bautista Gisela Pérez.

      Otras amenazas planteadas durante el encuentro son las "contradicciones
      intergeneracionales", "la ausencia de espacios para la mujer", "la
      dependencia económica de iglesias extranjeras" y "la competencia entre los
      espacios de poder, causante de divisiones en las diferentes denominaciones",

      Además de analizar la situación, el taller de Cárdenas dejó un grupo de
      propuestas para una estrategia de trabajo que incluye acciones para
      favorecer el conocimiento del otro, desterrar prejuicios, reconocer el
      derecho a disentir y ser diferente, y facilitar el diálogo entre todos los
      que quieran sumarse, sin excluir a nadie.

      "Una iglesia sin fines proselitistas, que mire a la comunidad y se
      identifique con sus problemas", propuso uno de los equipos de trabajo tras
      reconocer que la apertura dentro de las iglesias no siempre se acompaña de
      igual actitud en la comunidad.

      Por el contrario, algunas iglesias y personas se aíslan como para evitar la
      contaminación.

      A juicio de Gloria Rebustillo, del Centro Cristiano de Servicio y
      Capacitación B.G. Lavastida de Santiago de Cuba, a 847 kilómetros de La
      Habana, "hay una división en la iglesia sobre la necesidad de un diálogo con
      la comunidad que la prepare para contextualizarse y para dar las respuestas
      oportunas al medio".

      "La iglesia forma parte de las fuerzas positivas de la sociedad y tiene que
      verse como una organización más de la comunidad. Las personas de la Iglesia
      salen de esa comunidad y no pueden estar divididas en dos. Yo no puedo ser
      de la Federación de Mujeres Cubanas y, aparte, de la Iglesia. No soy dos
      personas", afirmó. (FIN/2007)
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